PISTA DE PATINAJE EN CENTRAL PARK BAJO LUZ OBLICUA
Francisco Javier Cárdenas nos transporta a un Central Park invernal con un poema de gran fuerza visual, donde el hielo, la nieve, la arquitectura y la soledad urbana se entrelazan en una reflexión sobre la memoria y el hogar.

Estabas impecable como un mirlo de nieve
los copos venideros y centrípetos,
el plan secreto de los edificios de cristal gris y mármol
como rivales imposibles
se asomaban detrás de tu espalda
en un oráculo de hechizo a punto
de resolverse antes de tu nacer.
Las parejas se toman de la mano para no derrumbarse del patín.
La tarde atlántica se cae como cae un pueblo conquistado,
adoptas el color del océano que te ofrenda su nieve
la ciudad sorbe el musgo de todas las orillas congeladas
con su caparazón de hierro contra nube.
Los mirlos aquí flotan como espejos
con renuncia que no será legado.
Es hora de volver al lugar que llamamos casa
y que no tiene nada de nosotros.

