ENTREVISTA A LA MEZZOSOPRANO OLGA SYNIAKOVA
Ricardo Campos entrevista a la mezzosoprano ucraniana Olga Syniakova, quien repasa su trayectoria internacional, sus referentes musicales, sus grandes retos operísticos, sus próximos proyectos y cómo ha vivido desde la distancia la guerra de Ucrania.

Queridos lectores del Granada Costa Nacional, para esta ocasión tengo el enorme placer de entrevistar a la excelente mezzosoprano Olga Syniakova (16 de Julio, Dnipropetrovsk en Ucrania) pero afincada en Madrid desde hace algunos años.
Nuestra entrevistada a la que tuve el honor de conocer el 9 de marzo del 2025 en el Kursaal de San Sebastián (Guipúzcoa), estudio en el Conservatorio de Glinka en su ciudad natal, también teatro y ballet allí mismo, luego prosiguió sus estudos de perfeccionamiento en el Centro Plácido Domingo en Valencia y en la Escuela Reina Sofía, con maestros de la talla de Ryland Davies, Francisco Araiza, Susan Bullock… Con el maestro Francisco Araiza comenzó a desarrollar una carrera profesional e internacional, comenzando a ganar numerosos concursos importantes internacionales.
Olga Syniakova ha tenido destacados debuts en diversas óperas internacionales, incluyendo la Ópera de Seattle como Cherubino en “Le Nozze di Figaro” de Wolfgang Amadeus Mozart y en el Teatro alla Scala con Polina en “Pikovaya dama”…
Durante la temporada del 2022 – 2023, actuó en la Ópera Real Danesa interpretando a Varvara en “Káta Kabanová”, y participo en la producción de “Jenúfa” en el Palau de les Arts de Valencia. Además hizo su debut en la Ópera de Zurich como Orphée en “Orphée et Eurydice” de Christoph Willibald Gluck y Giulietta en “Les Contes d´Hoffmann” de Jacques Offenbach en La Ópera de las Palmas de Gran Canaria. En la siguiente temporada la abrió actuando en el Teatro Real de Madrid interpretando a Zofia en “Halka”, continuando con papeles como Polina en “Pikovaya dama” con la Ópera de Lyon y Fidalma en “Il matrimonio segreto” en la Ópera de Las Palmas de Gran Canaria y en la presente temporada 2024 – 2025, ha debutado en la Ópera Nacional de Burdeos en Francia, con el rol de Adalgisa en “Norma” de Vincenzo Bellini y protagonizara Carmen de George Bizet en L´Ópera en Cataluña, además de que actuó en el Kursaal como vocalista en el Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart el pasado 9 de marzo, entre otras muchas obras que realizara durante este año y el próximo 2026.

Olga Syniakova ha destacado en el repertorio sinfónico y de oratorio con orquestas de nivel mundial en salas importantes, entre ellos el Réquiem de Giuseppe Verdi, con la Orquesta Brucknerhaus, en un programa titulado “Rossini y España” con la Orquesta del Teatro Real de Madrid y “Petite Messe solennelle” de Rossini en Musikfest Bremen, etc…
Nuestra entrevistada ha colaborado con muchos directores de orquesta y de escena distinguidos, entre ellos Daniele Rustioni, Markus Poschner, Paul Daniel, Fabio Biondi, Yves Abel, Valeriy Gergiev, Plácido Domingo, Damiano Michieletto, Emilio Sagi, Jean-Louis Grinda, Graham Vick, José Luis López-Antón al que ya tuve el placer de entrevistar, etc…
Durante su larga trayectoria ha sido premiada en varios concursos internacionales, destacando el Gran Prix en el Concurso Internacional de Canto Alfredo Kraus, II premio en 58 Concurso Internacional de Canto Tenor Viñas 2021, Grand Prix en el Concurso Compostela Lírica 2019 y el reconocimiento como “Mejor Mezzosoprano” de la Temporada 2018/19 del Palau de les Arts Valencia.
Originaria de Ucrania, Olga Syniakova fue solista en el Teatro de Ópera y Ballet de Dnipro. Siendo su repertorio operístico muy variado, que incluye a Romeo “I Capuleti e Montecchi” de Vincenzo Bellini , Sesto “La clemenze di Tito” de Wolfgang Amadeus Mozart, Charlotte “Werther” de Jules Massenet, Octavian “Der Rosenkavalier” de Richard Strauss , Olga “Eugene Onegin” de Piotr Ilich Chaikovski…
Sin más preámbulos daremos comienzo a la presente entrevista con Olga Syniakova, una mezzosoprano de timbre maravillosa, a la que la aguarda un futuro increíble lleno de éxitos y reconocimientos artísticos.

-Lo primero quiero agradecerte Olga Syniakova, el tiempo que me concedes para la presente entrevista que verá la luz en el www.granadacostanacional.es Mi primera pregunta como es ya una tradición, a qué edad y cómo te nació la pasión por la música y el canto.
-En mi familia siempre se escuchaba mucha música, y entre ella, música clásica. Desde muy pequeña íbamos con mis padres al teatro de ópera de mi ciudad. En aquel entonces era un teatro muy fuerte, porque en el momento de su inauguración se convocó un gran concurso y se crearon muy buenas condiciones para los solistas. Por eso llegaron artistas muy potentes de diferentes lugares: cantantes, bailarines y también directores destacados que trabajaban en teatros importantes. Con el tiempo, por desgracia, la situación cambió (mi ciudad era “cerrada” por la construcción de misiles, y había muy poco intercambio cultural; y como sabemos, es difícil mantener un alto nivel cuando no existe contacto con el mundo exterior y con lo que sucede con el arte contemporáneo). Aún así, el teatro seguía siendo un teatro de verdad – y precisamente allí tuve mi primera salida a un gran escenario. Fue una impresión increíble: cantar con orquesta, unirlo con el trabajo actoral y llevar al escenario todo lo que trabajaba con mi profesor en el conservatorio. Muchas cosas no me salían al principio; hubo muchos intentos, mucho aprendizaje, paciencia – tanto vocal como psicológica. Todo aquello me formó y me hizo más fuerte. Unas pruebas especiales fueron los “Jump in” (sustituciones de última hora). Pero fue allí donde aprendí a afrontarlas.

-Tus padres cuando supieron que deseabas dedicarte al mundo de la música clásica como cantante. Te apoyaron de manera incondicional o hubieran preferido que te dedicaras a una carrera más estable y segura.
-Mis padres siempre me dijeron que era mi vida y que debía ser responsable de mis decisiones. Nunca intentaron imponerme otro camino. Me dieron libertad, confianza y me apoyaron.
-Supongo que cuando comenzaste tus estudios, tendrías algún ídolo al que desear conocer y emular de algún modo. Nos podrías contar si has conseguido conocer a esa o esas personas, y si todavía no has alcanzado aquello que sueñas como cantante.
-Desde muy joven sentí una gran admiración por MarIa Callas. Me fascinaba que, aún sin conocer el idioma en el que cantaba, podía comprender todo lo que quería decir. Cada palabra parecía una historia dirigida directamente a mí. Por eso es una artista muy especial para mí, adoro su voz, su técnica y, sobre todo, su capacidad dramática en el escenario.
Más tarde, cuando empecé a estudiar canto con más profundidad y a buscar mi propia técnica, mi gran referente se convirtió en Montserrat Caballé. Siempre cantaba con ella e intentaba descubrir cómo era posible sostener esas frases tan largas en un solo fiato. ¡Era algo increíble! Durante un tiempo tuve la esperanza de participar en el Concurso de Montserrat Caballé mientras aún vivía, pero lo vi demasiado tarde y ya no tuve tiempo para obtener el visado. En aquella época el tema de los visados era una gran dificultad: había que hacer todos los trámites en la capital, y yo vivía en Dnipro. Cuando miro atrás, me doy cuenta de cuanto me fortalecieron todos esos viajes y concursos: no solo por el esfuerzo artístico, sino también por todo el camino previo, los nervios, la espera… Sin embargo en medio de esas dificultades aprendí disciplina, resistencia física y la capacidad de disfrutar del momento presente, porque el público siempre espera lo mejor de ti en el escenario. Y todavía sigo soñando, porque creo que en el arte siempre hay un camino que recorrer y mucho por descubrir.

-Has estudiado en innumerables Centros, tanto de tu país como de España, entre otros muchos. De esos años de enseñanza, nos podrías decir qué maestros te han marcado especialmente por sus métodos y por lo que han logrado extraer de ti, bien como persona y artista.
-En mi camino he tenido la suerte de encontrarme con muchísimos cantantes y profesores extraordinarios. Cada uno ha dejado algo en mí: tanto pianistas maravillosos, tantos maestros de canto que compartieron generosamente su experiencia y su conocimiento. Todos de un modo u otro, han contribuido a mi crecimiento. Pero la figura más decisiva para mí ha sido Francisco Araiza. Con él encontré una verdadera base técnica: ordenó muchas cosas, puso claridad en todo el bagaje con el que llegue y me ayudó a comprender mi instrumento de una manera mucho más profunda. Siempre comparte generosamente todo lo que ha aprendido a lo largo de su carrera y de su trabajo con los músicos más importantes. Y creo que todos mis compañeros que estudian con el Maestro estarían de acuerdo conmigo en algo más (a parte de la técnica vocal): una parte fascinante de sus clases son sus historias y anécdotas de diferentes producciones de su carrera… ¡y tiene muchísimas!
-Durante tus comienzos y a lo largo de tu carrera, has tenido algún momento de duda de si habías cogido la profesión adecuada, y en qué instante supiste que estabas yendo por el camino correcto.
-Creo que los momentos más difíciles son siempre al inicio, cuando se hace la transición de la etapa de aprendizaje a la vida profesional completa. Participe en muchos concursos, hubo mucha incertidumbre y también intentos fallidos. Pero siempre conté con el apoyo de mis colegas, con quienes compartía tiempo en los concursos. ¡Muchos de mis amigos actuales los conocí precisamente allí! Ni te imaginas. Fueron tiempos difíciles, pero muy valiosos y llenos de recuerdos increíbles. Además, tengo la capacidad de olvidar rápido lo negativo – no sé si eso es bueno o no – , así que en mi memoria permanecen todos mis amigos y todos los momentos divertidos que compartimos durante esos nerviosos días. Cantar, ayudar a las personas a vivir momentos difíciles o compartir con ellas emociones y sensaciones mágicas, es una misión muy importante como cantante. Creo que los intérpretes debemos hacer de cada presentación un momento inolvidable. Intercambiar energía con el público es lo que realmente te da alas: cuanto más entrego en el escenario, ¡tres veces más recibo de la audiencia! En cada nota percibo que algo mágico sucede: los corazones se encuentran, las emociones se comparten y por un instante el mundo entero se llena de armonía; es entonces cuando sé que elegí el camino correcto.

-Te han dirigido numerosos directores de orquesta, y has actuado junto a grandes profesionales. De todos esos maestros y compañeros con los que has compartido escenario. Cuáles te ha sorprendido gratamente al conocerles, y te han ayudado a evolucionar como cantante.
-Probablemente los primeros maestros que me sorprendieron gratamente y me ayudaron a evolucionar fueron Fabio Biondi y Gianluca Marcianò. Fabio Biondi fue el primero que dedicó tiempo de manera generosa para compartir sus conocimientos. Su entrega y su deseo de ayudar a alguien que aún no tenía experiencia en música antigua fueron toda una revelación para mí. Es un músico increíble, pero también un pedagogo excepcional. Gianluca Marcianò me ayudó muchísimo durante mi debut en el papel de Fenena. Era muy exigente y estricto, pero siempre me alegraba seguir sus indicaciones. Recuerdo especialmente una “clase” que me dio durante el ensayo general: nunca entregarse al 100% -me enseño a mantener siempre cierto control, a no dejarse llevar completamente por las emociones, buscando siempre un equilibrio. La semana siguiente participé en el Concurso Alfredo Kraus y gané el primer premio y el premio del público (algo que considero especialmente importante lo del público). Recuerdo escribirle a mi madre desde el escenario, un momento muy intimo, porque coincidió justo con su cumpleaños.
Uno de los trabajos más valiosos que he tenido fue en Zurich, interpretando a Ofelia en Orphée et Eurydice de Glück en la redacción de Berlioz en francés. Esta es una gran producción en la que no tuve un solo minuto fuera del escenario; solo durante unos minutos antes del 3 acto podía cambiarme de vestuario rápidamente y subir corriendo dos pisos para cantar mi parte favorita. Esta producción me permitió vivir un tándem director de escena-director musical increíble: la compleja puesta en escena de Christoph Marthaler, que contaba con actores y bailarines profesionales, me ayudó a profundizar en la interpretación actoral y a conectar más con el personaje. Lo más extraordinario fue como el maestro Stefano Montanari me enseñaba a entender cada nota, a buscar los colores adecuados en la voz, ofreciendo ideas y sugerencias para cada detalle de la puesta en escena. Su apoyo y su sonrisa eran una energía enorme. Además, es un teatro en el que Francisco Araiza trabajo durante muchos años, y él también estuvo presente en una de las funciones –una sensación increíble. En el estreno también estuvo en el público mi cantante favorita, Anne Sofie von Otter (en el papel de Orfeo que tantas veces había escuchado). La responsabilidad era enorme. ¡Pero fue una experiencia inolvidable!
Incluso cuando estaba en el Centre de Perfeccionament de Plácido Domingo en el Palau de les Arts y cantaba papeles pequeños, la experiencia de estar en el escenario junto a cantantes destacados es invaluable. Ver cómo se preparan, cómo enfrentan una agenda intensa, escuchar a un cantante famoso a un metro de distancia… todo eso te enseña y te hace crecer.
-A lo largo de tantos años de carrera y los que te quedan todavía por delante, has cantado ante numerosos públicos en escenarios increíbles, de todos ellos qué sitios te han impresionado por su acústica, su historia, sus asistentes, y en qué lugar te gustaría cantar antes de verte dejando la profesión.
-En cuanto a acústica, uno de los teatros que más me han impresionado ha sido la Ópera National de Bordeaux. Allí sientes que puedes hacer absolutamente todo lo que tu alma desee… ¡y todo se escucha! Me sentí inmensamente feliz de poder salir a ese escenario tan mágico. Tantas emociones, tanta inspiración… y además, el público fue increíblemente cálido. No sólo cálido – en los últimos aplausos tuve la sensación de estar en un estadio. Fue un momento inolvidable.
¡Todavía hay tantos lugares en los que me gustaría cantar! La lista larguísima.

-Muchos y fantásticos compositores han pasado por tus cuerdas vocales, de todos ellos con quiénes tienes mayor afinidad con su música y con el que te encuentras más a gusto, y cuál te exige dar el máximo de ti para alcanzar lo que pide su obra.
-Para mí, uno de los compositores más fascinantes es G. Verdi – y creo que muchos cantantes dirían lo mismo. Su música se coloca de una manera muy natural en la voz; la siento orgánica, viva, casi corporal. En especial el papel de Eboli: tiene una profundidad emocional y vocal que me resulta inmensamente apasionante y mía. Y cuando además hay un director que sabe escuchar la voz, que comprende sus necesidades, sus colores y sus tiempos – entonces la experiencia se vuelve verdaderamente mágica y liberadora.
También la música de V. Bellini ayuda mucho a mi instrumento. Cuando tengo por delante un papel muy difícil – o incluso música contemporánea – siempre vuelvo a cantar la gran parte del rol de Adalgisa. Esta música me ayuda a equilibrar todos los registros para unirlos y para que suenen homogéneos y plenos.

-Son muchos los personajes que has interpretado en estos años, qué personaje te supuso un enorme reto, y qué obra te gustaría realizar algún día, y que todavía no has tenido la oportunidad de hacer.
-Los papeles que más me suponen un reto son, curiosamente los de buffo. Encontrar el personaje escénicamente, hacer reír al público de verdad y, al mismo tiempo mantener el buen gusto… para mí siempre es una gran prueba. Es muy fácil caer en lo caricaturesco, y justamente ahí esta la dificultad: quiero que todo tenga elegancia, medida y sentido.
Quizás unos de los papeles más exigentes para mí fue Fidalma en Il matrimonio segreto de Cimarosa. Estoy muy agradecida a Ulises Jaén, porque siempre confía en mí con roles que requieren una gran responsabilidad, muchas soluciones vocales y un gran trabajo actoral. Su confianza – y su fe que puedo cumplir con todo lo que me piden el director musical y el de escena – me impulsa constantemente. Acepto sus propuestas casi con los ojos cerrados, porque tienen un gusto exquisito y una sensibilidad especial hacia la voz.
En cuanto al drama… bueno –estás hablando con una Drama Queen (carcajadas). Interpretar el drama me resulta mucho más fácil.
Todavía no he tenido oportunidad de cantar Romeo en I Capuleti e i Montecchi de V. Bellini, y es un papel que siento muy cercano, casi como ya viviera dentro de mí.
Pero si me preguntas que papel deseo profundamente interpretar en este momento, sin duda diría: Eboli de Don Carlo de G. Verdi. Ese personaje me llama con una fuerza especial.

-Tuvimos el placer de conocernos en el Kursaal, tras ese alucinante Réquiem del genio de Salzburgo que es W. A. Mozart, bajo la batuta del Maestro José Luis López-Antón. Qué me puedes contar de ser escogida como una de las voces vocales, y de interpretar una de las obras más impresionantes de la historia de la música, y qué te pareció la ciudad de San Sebastián.
-San Sebastián es una ciudad que me encanta. Siempre regreso allí con mucha alegría. Estar cerca del mar tan vivo, observar cada ola –todas diferentes – y sentir su fuerza, esa naturaleza tan poderosa… todo eso me inspira cada vez que voy. Y el público es igual de apasionado: escucha con una concentración impresionante. Cantar el Réquiem de W. A. Mozart bajo la batuta del Maestro José Luis López-Antón fue, además, un privilegio enorme. Ser escogida para una obra tan inmensa y tan espiritual me hizo sentir una gran responsabilidad, pero también una profunda gratitud.
-Dentro de tus futuros proyectos, nos podrías adelantar algo sin llegar a gafarlos, de cara a que lo sepan los lectores de este periódico, para que puedan ir a verte y escucharte.
-Muy pronto cantaré la Novena Sinfonía de L. V. Beethoven en el Teatro Real el 31 de diciembre. Será una forma maravillosa de despedir el año con música y ¡en qué lugar!
También regresaré a Burdeos esta temporada: el 5 de marzo de 2026 volveré a cantar con el Orchestre National de Bourdeaux Aquitaine, bajo la dirección de Keri-Lynn Wilson (la impresionante música de M. Musorgski Canciones y danzas de la muerte. Es un proyecto muy especial para mí. Además volveré a Carmen este verano dentro de un proyecto de la Comunidad de Madrid, hay algo que me hace especialmente feliz.
Y por supuesto, hay más sorpresas para la próxima temporada… pero esas todavía no puedo revelarlas.

-A lo largo de la historia de la música, han existido momentos que han llenado páginas doradas. En el caso de Olga Syniakova, a qué instante de todos ellos le gustaría asistir para vivirlo en primera persona, bien como cantante o público y por qué.
-He hubiera gustado poder escuchar en directo a la mezzosoprano Pauline Viardot, con su impresionante tesitura de tres octavas. También me habría fascinado presenciar las “batallas” escénicas entre Maria Callas y Mario Del Mónaco: la energía, el carácter y la intensidad de ambos debieron de ser algo inolvidable.
-Llevamos varios años con la guerra en Ucrania, siendo como eres de allí. Cómo estás viviendo el conflicto desde aquí, a nivel personal con tus familiares y amigos, que siguen allí, sufriéndolo diariamente.
-Muchas gracias, por esta pregunta. Creo que lo que más valoro es que la gente entienda la situación de un artista, y mucho más de un cantante, cuyo instrumento depende directamente del ánimo, las emociones y todos los pensamientos que pasan por tu cabeza. Los momentos más difíciles fueron los contratos al inicio de la guerra. Muy duro y terrible fue el mes justo antes de que empezara: todo iba encaminándose a eso y la tensión crecía cada día más. Además, todavía era un periodo complicado post-covid, con muchos problemas de documentos y vuelos. Estaba en un contrato donde realmente no podía concentrarme, escuchando incluso los gritos de la directora. No tenía fuerzas para resistirme ni explicar nada. Pero de algún modo siempre encontraba la fuerza y la inspiración cuando cantaba para el público. Y siempre recibía muy buenas críticas, aunque nadie sabía lo que estaba pasando detrás de escena. Mucha gente aquí no entiende lo que es el agotamiento emocional o preocuparse por la familia, incluso si estas lejos de los acontecimientos.
Luego tuve la suerte de ir a la Scala con Polina/Milovzor en La Dama de Picas de P. I. Tchaikovsky, donde todo el personal del teatro y los colegas eran muy atentos y me mostraban su apoyo. También inolvidable fue mi contrato en Seattle en Le Nozze di Figaro de W. A. Mozart cantando el rol de Cherubino: gente maravillosa, una directora de teatro increíble Christina Scheppelmann, organización perfecta y compañeros estupendos.
El punto de inflexión fue cantar el Réquiem de G. Verdi. El Maestro Markus Poschner me decía en cada ensayo: “Cuenta tu historia, no te preocupes por las notas, todo lo estás haciendo bien”. En ese momento iba a los ensayos casi como una zombi: mi prima no estaba en contacto y toda mi familia esperaba que pudiera salir de Mariúpol por el corredor humanitario. Había muchas muertes y bombardeos allí en esa época. En el escenario, con la música de Verdi y ese primerísimo nivel de orquesta, los coros de Chequia y solistas de nivel mundial, conseguí contar mi historia. Lloré desde la primera nota hasta la última. También casi todo el público lloró. Fue uno de los momentos más potentes y emocionantes que he vivido en mi carrera.
Sigo admirando profundamente, no sólo a los artistas, sino a todos los ucranianos que, a pesar de las dificultades, continúan viviendo, defendiendo su tierra y manteniendo las fuerzas de VIVIR cada día.

-Para concluir, existe alguna pregunta que te hubiera gustado responder pero que no has tenido la oportunidad de hacerlo.
-Si pudiera añadir algo más, diría que admiro profundamente a las cantantes que son madres, que cuidan de sus hijos y, al mismo tiempo, brillan en el escenario y ante el público. Más allá de los roles y de los escenarios, siempre intento transmitir emociones y verdad en cada nota. La música tiene el poder de tocar el corazón, de unir a las personas y de dejar una chispa de esperanza. Ese instante, ese sentimiento compartido, es lo que impulsa a subir cada vez al escenario y lo que espero que el público lleve consigo para siempre.
Sin más, quiero agradecerte nuevamente Olga Syniakova el tiempo que me has concedido para la presente entrevista, que verá la luz en el periódico socio cultural Granada Costa Nacional. Solamente me queda pedirte un último esfuerzo, que tengas a bien el responder a una serie de preguntas tipo test, con las que podremos conocer tus gustos personales y preferencias culturales.
Quiero desearte muchos éxitos y logros personales en el futuro que te espera.
¡Muchas gracias, Olga Syniakova!
-Te agradezco mucho tu dedicación, tus interesantes preguntas y la atención que prestas a este mundo artístico.
Un abrazo.

PREGUNTAS TIPO TEST:
¿Un pintor? Marc Chagall.
¿Un escultor? Auguste Rodin.
¿Un poeta? Vasyl Stus, fue un poeta y disidente ucraniano que luchó por la libertad de expresión bajo el régimen Soviético. Su poesía es profunda y valiente; escribió sobre resistencia, dignidad y el poder de la palabra, y murió por mantenerse fiel a sus principios.
¿Un actor? Louis de Funès.
¿Un compositor? Leos Janácek.
¿Un cantante? Mario del Mónaco.
¿Un músico? Maria Callas.
¿Un plato favorito? Albaricoque en todas sus formas y variedades.
¿Una flor? Sakura.
¿Una estación del año? La primavera.
¿Un lugar donde residir? Francia.
¿Un lugar que te gustaría visitar antes de morir? No sé. Todavía no he pensado mucho en esto. Creo que es algo que viene con la edad.
¿Un color? El azul.

