ENTREVISTA AL POETA, ESCRITOR MANUEL GONZÁLEZ CARRASCO “KABALCANTY”
Entrevista al poeta y escritor Manuel González Carrasco, Kabalcanty, autor de una extensa obra en poesía, narrativa y relato. Una conversación sobre literatura, inspiración, disciplina, amor, soledad y el oficio de escribir, realizada por María José Mielgo Busturia.

Manuel Jesús González Carrasco (Kabalcanty), poeta y narrador madrileño, ha publicado veintiún libros: Novelas verticales: La Raza/ Otho, el inapreciable (1981), El Gran Anuro y otros cuentos (2008), “En el discurrir de las cárcavas” (Una antología poética y un apéndice) (2010), En el lapso cíclico de Nannar (Poesía. 2012), Historias desde mi cubil (Relatos. 2012), Breviario baladí (Relatos breves. 2012), Habitante abisal (Poesía. 2013), Vertikalidad aproximada (Poesía) (2014), Delirio al pairo (Poesía) (2016), El mal también bebe cerveza (Novela. 2017), Observador de los cielos y otros relatos imposibles (2017), Islandia blanca entonces (Poesía. 2018), Sobrevivir para un cielo despejado (Novela. 2018), Kabalcanty unplugged. (Antología dispersa 2011-2018) (2018), Calíope cumplió 60 años (Poesía. 2019), Déjame que le diga al señor Fernsby (Relatos. 2020), Itaca, quizá (Poesía. 2022), Poesía incipiente. (Antología 1977-1989) (2023), La sinergia entre lo obtuso y la sobrevivencia (Relatos. 2023) y La balada de los prescindibles (Novela. 2025) y La lírica del barro (Poesía. 2026) Habitual colaborador en blogs, tertulias radiofónicas, revistas diversas y presentaciones de libros. Miembro fundador del movimiento literario Poetas Vertikales 21. Columnista semanal de los periódicos Pontevedra Viva y Periódico Irreverentes y Global de Masticadores de Letras, además de colaborar en otras revistas literarias. Ganador del I Certamen Poético Nuestra Musa, La Camelia, accésit Premio Lírico Editorial Donbuk y primer premio certamen Verso contra verso 2022 ASEAPO.
Conocí a Kabalcanty pseudónimo del escritor Manuel Jesús González cuando yo componía como miembro del Jurado del I Certámen de Nuestra Musa La Camealia convocado por el Pazo La Saleta (Meis-Pontevedra) y él fue el ganador. Demostró ser un gran poeta, con una lírica simbolista, excelsa, realista. Su lectura nunca deja indiferente y expone los sentimientos que visten al ser humano. Su prosa, igualmente extraordinaria y directa: es un gran observador. Nunca me ha impresionado el número de libros que edita un autora-a: “La cantidad no es sinónimo de calidad.” Pero en este caso, yo que no llevo sombrero, me lo quitaría ante la obra de este autor madrileño. En lo personal, no tengo palabras para definir a una persona a quien le hace justicia su sombrero: elegante en sus actitudes –que es lo importante–, creativo, sincero y honesto (muy honesto) y amigo de sus amigos. Es un gran placer coincidir y quedar con él y su mujer Ana, cuando voy por Madrid y que me haya acompañado en diversos eventos en tierras madrileñas
Como digo, usted escribe lírica, artículos, novela, relato corto: ¿En qué género se encuentra más a gusto?
Tal vez en poesía y relato breve. Para la novela se precisa concentración y arduo trabajo y ahí choca con mi tendencia a la vaguería.
Es gran observador de lo que acontece a su alrededor: ¿Cualquier detalle puede ser el detonante para una obra, bien sea lírica o de narrativa?
Sí, mi inspiración es la experiencia. Me gusta ser hijo de mi tiempo y contar mi visión crítica. Cualquier cosa pequeña, una foto, una frase, un detalle puede ser un poema o relato.
¿Qué sintió cuando le comunicaron que era el ganador del primer Certamen Nuesta Musa la Camelia? Bueno, siempre es gratificante ganar algo. Pero, en general, no participo en concursos. Me parecen que casi todos obedecen a una norma férrea difícil de esquivar. Cuanto más importantes menos ecuánimes.
Escribe semanalmente –y con buena pluma –en Pontevedra Viva y otros medios. ¿Es un escritor disciplinado?
Sí, ante el folio en blanco sólo queda trabajar y trabajar. Hay quien cuenta otras historias, pero no son ciertas. Puro postureo.
He leído varias de sus obras: difícil no empatizar con lo que expone en algunas de ellas y en su lírica. Primero escribió El mal también bebe cerveza (Novela. 2017) y debido a su éxito, le siguió La balada de los Prescindibles (Novela 2025). ¿Cómo surgieron ambas obras? (Hay que decir que ambas gozaron de éxito).
En esas dos novelas me plantee por primera vez llegar a más lectores. No son las que escribí con más agrado pero funcionaron relativamente bien. Mis novelas anteriores son demasiado simbolistas, quizá, y eso hace intrincada su lectura. Vivimos unos tiempos en los que nos gusta ir deprisa hasta para leer.
He leído su poemario Poesía incipiente (Antología 1977-1989). Me ha sorprendido el prólogo. No estamos acostumbrados a que un autor, con su bagaje, sea tan sincero exponiendo sus miedos a la hora de ver editadas algunas de sus obra. Y en lo personal, ser tan honesto para agradecer el mérito de la paciencia, de la convivencia como lo hace en dicho prólogo hacia su mujer Ana –a quien tengo el gusto también de conocer–. ¿Qué le ha aportado Ana, en esos momentos de duda, de enfrentarse a la cuartilla en blanco, de estar horas escribiendo?
Mucho, teniendo en cuenta que cuando escribo es tiempo que no estoy con ella. Silencio y soledad son mis dos claves para la escritura y Ana lo sabe. Sin ella supongo que tampoco hubiera dado el salto para publicar mis obras. Ella es mi primera lectora y, por cierto, muy benévola e indulgente.
¿Cómo ve usted la Literatura en la actualidad? ¿Y la poesía: cree que hay sabia joven y buena?
Creo en los jóvenes valores literarios. En su gran mayoría me gustan. Les aconsejo que escriban narrativa porque la poesía sólo la leen los poetas….Y no todos. Siempre fueron malos tiempos para la lírica, pero ahora son peores.
De cuando comenzó a escribir y viendo cuál ha sido su producción: ¿qué destacaría de sus comienzos tanto en la poesía como en la narrativa?
Desde luego la ilusión, el empuje por escribir bien y una dedicación que me llevó años estar encerrado de espaldas a lo que hacían mis amigos, por ejemplo. Vivía en modo artista todo el día. Agotador, ahora que lo medito.
¿Sirve la Literatura, la Música, el Teatro, en definitiva, cualquier rama del arte, como terapia cuando se practica alguna o varias de ellas?
Rotundamente, sí. Yo sufrí una depresión a los cuarenta y tantos años por no tener tiempo para escribir. Mi trabajo alimentario me lo impedía.
¿Cree que se cuida en lenguaje como se merece?
Creo que sí, se adapta a la contemporaneidad y eso está bien.
¿Qué les diría a los jóvenes escritores-as que tienen tanta premura por editar hoy en día?
Comprendo su premura, sin embargo el oficio de escritor no suele dar frutos tempranos. Incluso, a lo peor, no los da nunca. Escribir por afición y sin descanso, eso acaso les diría con unas cuantas cervezas en el cuerpo.
¿Cuál considera Kabalcanty que “… es LA MAYOR SOLEDAD?
Existir entre tanta gente indiferente.
¿De quién más duele una MENTIRA?
Evidentemente de quien más amas.
¿Cuál es el LEITMOTIV de Kabalcanty para seguir escribiendo?
Vivir con salud.
¿Qué obra le gustaría escribir?
Una gran novela que nunca escribiré.
Y para terminar: ¿qué proyectos literarios tiene en mente –si nos puede anticipar algo–?
Seguir trabajando día a día. Poemas, relatos, tal vez novelas. Lo cierto es que no hace falta escribir mucho para decir lo que uno realmente quiere contar.

