LAS CAMPANAS DE MI PUEBLO
“Las campanas de mi pueblo”, de Antonio Iglesias, evoca los sonidos que marcaban la vida cotidiana: misa, trabajo, fiestas, peligros, funerales y oración. Un poema lleno de memoria, tradición y sentimiento popular.

Antonio Iglesias Valdés
¡Din, don, las campanas de la Iglesia!
¡Din, don, las campanas de mi pueblo!
¡Din, don, las campanas de Dios!
Din, don: hablan, cantan
y vocean sin parar.
La voz de Dios, de la Iglesia,
llama a misa y a la oración.
Las campanas de mi pueblo
mueven el ritmo diario
con cantos, llamadas y alegría.
¡Tocan a arrebato,
algún peligro se acerca
y hay que pararlo!
¡Din, din din, din,
gritan a fuego en un lugar!
Hay que correr a por agua
para sofocar y apagar.
¡Din, don, don,
dicen que hay
un muerto que enterrar!
¡Din, don, don doblan
a muerte y funeral!
Dan, dan, dan,
marcan nuestra vida,
avisan tres veces del Ángelus.
Por la mañana para ir a trabajar;
al mediodía a comer;
y a la tarde a descansar.
Sin olvidar el toque de las horas:
enteras y medias horas.
¡Campanas al vuelo!
En días de fiesta mayor, domingos
y en diada patronal y nacional.
