MAR
“Mar”, de Helena de Val, contempla el océano como un espejo de las emociones humanas: calma, amenaza, tristeza, soledad y belleza se funden en sus versos.

La mar es ese inmenso latido
en nuestro horizonte infinito,
que, según la latitud, se transforma
en agua azul, gris, verde, morada;
te acuna con ternura y con calma
o se abre como tu amenaza,
con altos brazos de dorada cresta
hasta que descansa en la arena.
Pues si la mente canta su verdad
en momentos de dura soledad,
en esa visión que es espejo y duda,
en su tristeza incógnita y oscura
así la mar también llora callada,
en la mañana de luz azulada
abriendo sus brazos sobre sí misma
al cielo y a esa soledad viva.
Si hoy brilla: mira y ama la mar,
pues también posee múltiples estrellas
de azul profundidad que no se van.

