LA PAZ EN EL MUNDO ES POSIBLE
“La paz en el mundo es posible”, de Rogelio Bustos, es una reflexión sobre justicia, religión, gobernantes y valores humanos como caminos necesarios hacia la paz.

La justicia y la rectitud mueven
al hombre superior; los beneficios
mueven al hombre mezquino
(Proverbio chino)
Después de esta festividad Pascual, he hablado con ya mi amigo, el vidente Baltasar. Nos encontramos en los jardines del salón y nos sentamos como la vez anterior, en un banco de los que hay alrededor de la fuente dedicada a Félix Rodríguez, el amigo de los animales. Lo primero que noté al verle fue el cambio ocurrido en su aspecto físico y en su vestimenta. Estaba aseado y bien vestido, su cara y cuerpo de paleto casi había desaparecido, incluso no me pareció tan feo como las veces anteriores. Parecía otro hombre, o quizás fuera producto de mi imaginación debido al afecto y respeto que le había tomado mi espíritu. Le pregunto cómo ha pasado la Semana Santa con las vistosas procesiones.
Siempre que le hago una pregunta cierra los ojos y tarda un tiempo en responder. es como si tuviera que leerlo en una pantalla dentro de su cabeza o se trasladara a otra parte, qué sé yo… su respuesta fue ésta: “La Semana Santa es un recordatorio de los tormentos y muerte que sufrió Jesucristo, que se manifestaba hace años en las procesiones, iglesias, calles y, especialmente en el comportamiento de las personas creyentes con ayunos, abstinencias y otros actos de amor al prójimo. Eran días de tristeza, dolor y pesadumbre. En la actualidad, la Semana Santa se ha convertido en fiesta mundana, en espectáculo para propios y extraños con poca o ninguna señal de religiosidad, es todo lo contrario de su significado. Ante los hechos, la Semana Santa son días de jolgorio, de fiesta, de vacaciones y de toda clase de diversiones. el ayuno se ha convertido en excelentes comilonas y la abstinencia… El ayuno yo lo entiendo que esa comida de la que me abstengo hay que dársela al que no tiene qué comer; la abstinencia es privarme de aquellos alimentos que los pobres no se lo pueden permitir, yo esos días los comparto con ellos…
Recurro a la Biblia y le digo lo que dice Isaías sobre el ayuno: “El ayuno es grato a Yavé. Partir tu pan con el hambriento, albergar al pobre sin abrigo, vestir al mendigo y no volver tu rostro ante tu hermano. Entonces brotará la luz como la aurora”.
Baltasar asiente y dice que así entiende él la Semana Santa y que así intenta vivirla de acuerdo con sus posibilidades. Además, él oye una voz interior misteriosa e irresistible que le dice, le ordena lo que tiene que hacer en cada momento y circunstancia. Esa es la causa de que pase ante los demás como un tipo extraño cuando no algo loco, y a veces tonto. Pero tiene que seguir esa voz del Destino con la capacidad de penetrar en el pasado, en el presente y en el futuro, un don que me martiriza, me dice con tristeza y resignado, Baltasar el vidente.
Abandonamos el tema Semana Santa, y aprovechándome de ese don profético que tiene Baltasar, le pregunto cuáles son las causas que hacen que se eleven o decaigan las naciones, y que brote la prosperidad, el progreso o la desgracia, y qué principios deben establecerse para que reine la paz, y por tanto, la felicidad de los hombres.
Baltasar apoya fuertemente la espalda contra el banco como si tuviera miedo de caerse, pone las manos sobre las rodillas y lentamente va cerrando los ojos. Yo, mientras tanto, le estoy contemplando y no sé si está sentado a mi lado o está en otra parte. Por fin habla: “Todo el mal del mundo proviene de la perversidad de los que gobiernan y del envilecimiento de los gobernantes. En todas las naciones empobrecidas donde reina el mal, un pequeño número de bandidos devora a la multitud, y ésta se deja devorar como corderos por miedo y por ignorancia. Jefes incapaces, inútiles que por debilidad los dejaron libres empleando la mentira, mientras la inmoralidad, la corrupción, el desorden, la injusticia, campean a sus anchas. No obstante, hablarán de paz, de felicidad, de progreso, de libertad, empleando toda clase de artimañas. Ha ocurrido siempre. pero ahora está en el cénit…
Le interrumpo y le pregunto si es posible que algún día mejorará la raza humana. Sí, contesta, cuando los que manden sean personas ilustradas y que posean virtudes o valores, y sean capaces de ponerlas en práctica. Entonces estos gobernantes no nos dejarán libres, sino que nos darán la libertad.
Por otra parte, el mal del mundo viene por las desavenencias religiosas. Cada ser humano lleva en su interior su chispa religiosa, pero jamás se pueden imponer las creencias religiosas a fuerza de sablazos, quemar en las hogueras, ni por dogmas, ni por miedo a las penas en éste y en otro mundo.
En la actualidad hay entre 50 y 60 guerras en el mundo que ocasionan muertes, destrucciones y hambre ocasionadas por jefes perversos, ambiciosos, soberbios, crueles… Estas guerras terminarán cuando los jefes de las distintas religiones que han vivido y viven separadas entre sí, y a veces, en guerra, sean indulgentes y se unan y ejerzan su poder que sería inmenso, en pro de la paz. Una muestra: Cristianismo 2700 millones; islamismo 2.000 millones; induísmo 1200 millones; judaísmo 16 millones… Estos jefes religiosos son los que pueden poner paz en el mundo, porque cuentan con el mayor de los ejércitos que no utilizan ni bombas ni cañones, sus armas son la moralidad y la justicia, la palabra y el ejemplo.

