¡Basta de guerras!
Basta de guerras es un poema de denuncia y esperanza que alza la voz contra la violencia, el odio y la destrucción, reivindicando la paz como único camino posible.

Se vende la muerte en un sueño
de bandera, de patria y metal.
Las botas caminan sin dueño,
el barro se traga el honor,
y en la mesa donde apuestan la vida,
nunca se sienta el que siente el dolor.
Silencio en el parque,
ruido en la sien.
Nadie gana en el desastre,
perdemos los cien.
¡Que se detenga el reloj de la guerra!
Que el hambre de gloria deje de morder.
La sangre no abona, marchita la tierra,
y el odio no enseña a nacer.
¡Basta de minas de pólvora y frío!
El mundo es un niño que quiere crecer.
Las medallas son almas,
colgadas en pechos de piedra.
Mientras tanto, se pierde la calma
y el miedo trepa igual que la hiedra.
No hay justicia en el proyectil,
ni gloria en la muerte de un vivo.
Ceniza en el aire,
hierro en la piel.
No busques el valle,
solo hay cuartel.
¡Que se detenga el reloj de la guerra!
Que el hambre de gloria deje de morder.
La sangre no abona, marchita la tierra,
y el odio no enseña a nacer.
¡Basta de minas, de pólvora y frío!
El mundo es un niño que quiere nacer.
¿Quién puso el precio?
¿Quién dio el fusil?
La ambición es de necio,
la muerte es febril.
No son mapas, son hogares.
No son cifras, son silenciados cantares.
Gritando al vacío…
solo queda el frío.
Bajad las armas,
que cese el fuego.
Que la paz sea…
nuestro único anhelo.

