Portada » LA FUENTECILLA
Fuente_de_agua_202603211016

Había una fuentecilla de agua oculta.

Oculta, entre carrizales y adelfas.

De noche la luna se reflejaba

en el agua de la fuentecilla quieta.

Sobre esta, unas flores de oro, granas

dejada allí la semilla, por un pájaro errante,

creció al refugio del agua cercana

bajo el espeso manto de los eucaliptos.

A veces, hasta la fuentecilla viva,

tras el duro caminar por los senderos,

les llega el penetrante perfume de las flores

que siempre están frescas y elegantes.

Pero llegará el verano y las flores, al amparo

de los altivos y grandiosos árboles,

se secarán pues hasta ellas ya no llega

por el aire la humedad del agua.

Pero sus semillas quedarán en la tierra

esperando de nuevo la primavera.

Brotará de nuevo la fuentecilla

y servirá de descanso para los caminantes.

Marcelino Arellano

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