LA NIEVE
Poema alegórico donde la nieve, “novia ofendida”, cubre el mundo con belleza y duelo hasta que el sol llega tarde. Entre abandono y abrazo final, la muerte se transforma en renacimiento: de la unión nieve-sol nace la primavera, con aromas, flor y esperanza.

¡Qué blanco de muerte fría deja la nieve a su paso!
¡Qué manto puro de armiño cubre montes y tejados!
Oculta con su belleza la muerte que va sembrando.
¡Cuánto animal sin cobijo! ¡Cuántas plantas sin amparo!
Que en su blancura perecen igual que nardo quebrado.
Con qué silencio tan lento todo lo va transformando,
en blanco velo de novia que alguien dejó abandonado.
Es una novia ofendida, por un falso amor jurado,
que dolida en su abandono, frío y muerte sin piedad va dejando.
El sol es el falso novio que presume allá en lo alto,
el que ha jurado a la nieve, besarla y quererla tanto.
Por él se puso su más lúcido velo blanco,
pero el sol no acudió a la cita, y la nieve herida de muerte todo lo va amortajando.
Y cuando por fin, orgulloso, aparece el sol brillando,
pobre de la ofendida novia, que llorosa y suspirando,
a su calor sumisa y muda, se entrega de amor,
temblando como novia enamorada, que llorará por su amado.
Nieve y sol se funden, en un tierno y dulce abrazo,
y la frágil novia sucumbe en los brazos de su amado.
¡Qué triste unión la de ambos!
Que sólo muerte y tristeza entre los dos han dejado…
Ella por amarlo tanto, él por haberla abandonado.
¡Pero no todo está perdido! ¡El milagro se ha logrado!
Con la muerte de la novia, y el calor de su adorado,
nace el fruto de los dos, una hermosa primavera,
llenando todo a su paso, de ricos aromas en flor.

