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DIARIO DE UN POETA – EL DÍA QUE CONOCÍ A LA POETA GLORIA SAINZ LUIS

Crónica íntima de Marcelino Arellano sobre el día que conoció a la poeta Gloria Sainz Luis: la efervescencia cultural en Palma, la AHE, las revistas Sa Roqueta y Arboleda, y el recuerdo de una mujer generosa, testigo de una época, culminado con el poema “Volver”.

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En una cena en el Círculo Mallorquín con distinguidos poetas, Esteban Pisón, José Casadesús, Alfonso Monteagudo, Carlos Murciano, Bartolomé Mestre, un servidor y Gloria Sainz. En el año 1990.

Escribir de los amigos y amigas que, ya se fueron, me resulta a veces, doloroso. Pues me veo obligado a recordar los momentos felices que pasé junto a ellos y ellas. La mayoría de poetas de ambos sexos y escritores, que conformamos una época de oro dentro del indeciso ambiente cultural en que, por aquellas fechas, existía en Palma. Es verdad que se celebraban algunos actos, pero en conclaves reducidos y la mayoría de ellos se celebraban en la casa de algunos de los poetas y allí dentro sin trascender, leían sus poemas y hablaban de cultura.

            Pero un día, esperanzador, nos reunimos unos cuantos simpatizantes -aún no éramos amigos, sino amantes de la poesía y la cultura en general. Ello se produjo cuando me nombraron vocal de información de la Agrupación Hispana de Escritores, en una reunión que se celebró en el salón de actos de la Parroquia de San Magín, allí nos reunimos y se formó la primera junta directica de la AHE. El primer presidente-delegado fue el amigo Francisco Argente. Allí se formó el embrión de lo que representaría en Mallorca, la AHE sirvió de revulsivo, éramos jóvenes y con ganas de realizar actos culturales de todas índoles. Semanas culturales, recitales de poesías, continuamente, y lo mejor de todo ello era ver que el salón de actos de la Caixa, siempre se llenaba. Era un sitio céntrico y cómodo para reunirnos.

            Pero un día inesperado, dimitió el presidente regional y tuvieron el atrevimiento de nombrarme presidente, que, aun dependiendo de la central, que entonces estaba ubicada en Mataró, recuerdo que su presidente era por aquel entonces Laureano López Mela. Nosotros teníamos libertad absoluta para organizar actos culturales. En uno de esos actos me presentaron a la poeta Gloria Sainz Luis. Tuvimos una larga charla y le pedí que se hiciera socia de la AHE. Cosa que ella aceptó y desde aquel día, asistía a cuantos recitales se preparaban. Sería en el año 1984. Por aquel entonces ya era una persona de una cierta edad, pero muy animosa, colaboró intensamente en los actos culturales como en la revista Sa Roqueta, que la fundó y dirigió un servidor, desde el año 1978, durante ocho años. Su edición era cada tres meses.

            Pero fue a raíz de fundar la revista Arboleda, cuando nuestra poeta de hoy, colaboró más estrechamente, no solamente con sus poemas sino, económicamente. Era una gran señora con un gran bagaje de experiencias vividas durante la guerra civil. Me encantaba escucharla contar hechos acaecidos y que ella había vivido en primera persona, porque, entre otoras cosas, había sido bailarina en la compañía de Celia Games, con ella recorrió toda España, de teatro en teatro, con lo que ello conllevaba de privaciones, incomodidades y penurias, por una España en guerra. Nos contó muchas anécdotas que le habían sucedido o vivido, pero que no puedo contar, porque ella no me autorizó para poder contarlo.

            Aparte de los encuentros en relación a nuestro grupo, la visité más de una ocasión en su casa, primero en la calle San Fernando y después en su casa de Cala Mayor, frente al Palacio de Mirivent, residencia de los reyes en sus vacaciones estivales y por debajo del estudio del gran pintor Joan Miró. Un sitio idílico en dónde mayoritariamente viven gentes muy importantes: pintores, escritores y personajes de la farándula. En esas reuniones éramos tres o cuatro personas, casi siempre un sábado por la tarde, era un gozo escucharla, era un testimonio vivo de toda una época trágica.

            Me van a permitir que cuente un hecho que me pasó en Madrid. Fui a presentar un libro en la Asociación de Escritores y Artistas de España, de la poeta Antonia Rodríguez Mateu (A.F). fue un grupo numeroso que se desplazó de Palma a Madrid. Habían reservado habitación en un Hotel, el grupo había viajado por la mañana y un servidor por motivo de trabajo, lo hizo a las cuatro de la tarde, cuando llegué al Hotel y fui a inscribirme me dijeron que no tenía ninguna habitación reservada. Bien, pues deme otra habitación, contestación del recepcionista: “No queda ninguna libre”. Bien, búsqueme usted habitación en otro Hotel, respuesta: Imposible en Madrid y alrededores, debido a la Feria de Muestras en Barajas, los más cercano que le puedo encontrar hospedaje es Segovia. Imposible, le dije, dormiré en uno de aquellos sofares, al fin y al cabo, solamente es una noche. Eso es imposible, lo siento, me dijo. Ya me veía sentado en una butaca. En eso estaba cuando vi llegar a Gloria que iba acompañada de un matrimonio, el era director de cine. les conté lo que pasaba, que se habían olvidado de reservarme habitación. Ante mi preocupación, el amigo de nuestra Gloria, dirigiéndose a su esposa, les dijo: “Querida, duerme tú en la habitación de gloria y Marcelino que duerma en la mía, no vamos a permitir que pase mala noche. Así se hizo y, aquella noche pude dormir bien. No recuerdo su nombre, de ello hace ya muchos años, pero nunca olvidaré el gesto maravilloso de aquel matrimonio, amigos íntimos de nuestra Gloria Sainz Luis.

Nació en un pueblo de Zaragoza y falleció en Palma a una edad avanzada. Quién la conocimos nunca la podremos olvidar, por su cultura y por su estilo de gran señora. Recuerdo que cuando yo narraba algo, ella siempre decía al terminar: “Genio y figura hasta la sepultura”. Recuerdo muy nítidamente mi última conversación con ella, que más que hablarme era un balbuceo, se encontraba ya muy mal de su dolencia de huesos, me dijo que solamente deseaba morir, que ya había vivido lo suficiente. Unos días más tarde falleció. Con su muerte desaparecía uno de los puntales del grupo Arboleda”, como entre otros lo fueron: Pedro Parpal y María Jesús Parras de la Rosa, y tantos otros, la vida al final solamente son recuerdos, en este caso, inolvidable. Allá dónde te encuentres, Gloria, sigue escribiendo.

Marcelino Arellano Alabarces

Palma de Mallorca

VOLVER

Quién fuera verso

para saltar las distancias

y en alas del viento

llegar a vuestra casa.

Compartir una vez más

el calor de la Navidad,

revivir junto al fuego

las dulces horas de la infancia.

Siempre, no estaré.

Cuando esto suceda

aunque esté muy lejos

os recordaré.

Buscaré un lugar

cerca de las estrellas

donde no alcance el dolor

y las campanas repiquen a Gloria.

Quién fuera Navidad

para volver, y volver.

El tiempo es olvido.

Y yo, de eso no sé.

Quién fuera viento para correr

y después que me haya ido

de la mano del tiempo

volver.

Gloria Sainz Luis

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