Clima impredecible y revuelto – A TODA COSTA
“Clima impredecible y revuelto” es una crónica sensorial de Francisco Ponce desde la terraza: truenos que avanzan, verdes cambiantes, olivos que se azotan, aromas de tierra mojada y la calma repentina tras la tormenta. Naturaleza poderosa que empequeñece… y despierta felicidad.

Desde el descaso dominical
Suenan lejanos truenos que se aproximan, caminando, observo la mutante gama de verdes que tiñen el césped según los cambios caprichosos de luz.
Sucede lo mismo con las ramas de los olivos, antes lánguidas ahora se golpean con fiereza entre sí, los chopos modulan en enervado y susurrante cántico, la tupida y reciente abundancia de las yemas de su hojarasca, que mariposea según la intensidad del viento.
Ya se aproxima el concierto de la naturaleza y cuando con más ímpetu ruge, de pronto, calma, calma tanto que parece que el tiempo se detiene, la mañana se hace noche y unas gruesas gotas ponen húmedos lunares en la bata de cola, que forma el suelo enladrillado de la terraza rojiza.

Huele a tierra mojada a incipiente jazmín, a romero, tomillo y genciana, las tejas de la techumbre vierten gruesos chorros como grifos abiertos que se desbordan.
Más tarde regresa la tranquilidad, el sol guiña otra vez, son tormentas vecinas ya de la primavera, que refrescan un calor todavía muy holgazán.
Primerizas y descaradas rosas retienen alguna gota de la lluvia, que se desliza apáticas por sus pétalos abiertos.
La naturaleza es tan grande y poderosa, que por momentos me hizo sentirme pequeño, insignificante, pero inmensamente feliz, mis sentimientos y emociones, se habían activado de nuevo.
Lo que ya no les cuento, es si al final, me lleve o no:
Un “remojón morrocotudo”.
Francisco Ponce Carrasco
