«Manos de Huétor Tájar» Guerreros de la lluvia.
Poema-testimonio sobre la noche de lluvia y barro en Huétor Tájar: un canto a la solidaridad del pueblo, al trabajo codo con codo, a quienes ayudaron sin descanso y a la esperanza que se mantiene viva pese a la borrasca. Victoria Expósito

El Cielo se vino abajo. Huétor Tájar sufrió su noche más oscura vi el pueblo entero volcado en el trabajo quitando barro y agua con brava ternura. Día y noche sin pausa, codo con codo. Sacando la esperanza de entre el lodo. A la distancia se me parte el alma entera, tengo impotencia de no poder hacer más, pero mi pluma se vuelve vuestra bandera y en mis oraciones, conmigo siempre vais. Gente enferma, Cuidando orando, cocinando, mientras la solidaridad sigue mandando. Ay, mi Huétor Tájar, jardín de Granada ¡donde el espárrago es vida y nuestro sustento. La borrasca nos deja la tierra arrasada, pero no puede llevarse nuestro sentimiento. Unidos podemos, lo dice mi gente, ¡Andalucía es valiente y siempre está presente! Pienso en mi sobrina Sandra en su casa inundada, en los edificios que el agua rodeó con desdén. Y veo a ese alcalde de alma entregada, humilde y noble, ayudando también. Gente desconocida limpiando el camino, cambiándole el rumbo a este cruel destino. Ay, mi Huétor Tájar, ¡jardín de Granada! donde el espárrago es vida y es nuestro sustento. La borrasca nos deja la tierra arrasada, pero no puede llevarse nuestro sentimiento. ¡Unidos podemos, lo dice mi gente, Andalucía es valiente y siempre está presente! Lo escribo con celo por los que perdieron todo bajo el cielo. Huétor Tájar, no tengáis duda. Porque aún pueblo que se ama Dios lo ayuda. Unidos podemos, vamos Andalucía que tienes que seguir brillando.


Un poema muy emotivo.