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-ENTREVISTA A GONZALO GARCÍA CONTRERAS -SUBOFICIAL DEL EJERCITO DE TIERRA-

Entrevista humana y cercana a Gonzalo García Contreras, suboficial del Ejército de Tierra, donde comparte recuerdos familiares, vocación militar heredada, dureza de su formación, visión del papel de las Fuerzas Armadas y su vida actual, destacando valores de disciplina, lealtad y servicio.

El entrevistado con la última edición del periódico Granada Costa web

Tengo el placer y la satisfacción personal de hacer esta entrevista para el periódico Granada Costa, en la que pretendo resaltar los valores humanos de respeto, obediencia, disciplina, superación y humildad de este joven militar, llamado Gonzalo García Contreras, almeriense por los cuatro costados, que lleva el cariño y el amor a su tierra en lo más profundo de su corazón y la vocación militar en sus venas, heredada de su inolvidable progenitor, que le inculcó el interés y la motivación por la vida castrense desde muy niño y fiel a sus consejos ha conseguido formarse en la Academia General Básica de Suboficiales del Cuerpo General del Ejército de Tierra, recibiendo en julio del pasado año el Despacho de Empleo concedido y firmado por S.M. el Rey Felipe VI, como Sargento Especialista Fundamental de Transmisiones, obteniendo su primer destino en la Brigada Rey Alfonso XIII de la Legión en Almería.

Persona sencilla, agradable, extrovertida y cercana, que a sus 27 años ha visto conseguido su objetivo de formar parte de las Fuerzas Armadas como Suboficial, viendo así cumplido su sueño de niño, como el mejor homenaje a su entrañable padre. Estamos seguros que llegará a lo más alto que le permita la carrera militar, porque aptitudes y sobre todo actitudes no le faltan, ya que tuvo siempre un gran maestro a su lado, que le guio y aconsejó como el mejor padre del mundo, al que le sigue recordando con gran afecto y admiración, llevando a la práctica todo el legado que él le transmitió.

Te agradezco Gonzalo, que nos respondas a las siguientes preguntas:

1.- ¿Qué recuerdos tienes de tu infancia en el seno de tu familia?

A decir verdad, guardo recuerdos muy entrañables de mi niñez, vivida en un hogar acogedor del barrio de La Cruz de Caravaca, en Almería. Recuerdo especialmente mi habitación, cuya pared estaba adornada con una bonita estantería de obra repleta de libros y pequeños tesoros que mi padre (Antonio, Ñito para los amigos) acumulaba con mimo. También recuerdo las noches de Navidad y los cumpleaños en los que se reunían ambas familias; nuestro salón no era muy grande, pero para nosotros era justo lo que necesitábamos para ser felices.

Recuerdo noches en las que mi hermana Alba, junto a mis primas, me disfrazaban; días en los que mi padre me bajaba a la plaza a jugar con coches teledirigidos; disfrutar con mi abuela en la fiesta de la espuma; abrazar a mi madre al llegar del trabajo con su jersey de pelito suave que tanto me gustaba; ir a recoger caracoles a la Molineta los días lluviosos; y veranos impregnados de olor a salitre y de manchas de alquitrán en las playas de Cabo de Gata.

Son muchísimos los recuerdos que atesoro y que, si los enumerara, me extendería demasiado. En definitiva, una infancia más que plena.

2.- ¿Cómo viviste tus años de adolescencia en tu querida tierra de Almería?

Mi adolescencia transcurrió ya en nuestra nueva casa de Villa Blanca. Aunque era más grande, curiosamente ya no nos reuníamos tantos como en la anterior. Recuerdo madrugar, que mi madre (Isabel, Isa para los amigos), me peinara en su baño para ir al colegio y bajar al coche, que mi padre había aparcado previamente en la puerta, ya calentito. Los trayectos transcurrían con las noticias de la COPE o el disco Dos pájaros de un tiro de Serrat y Sabina de fondo.

Al salir del colegio iba al trabajo de mi padre, donde jugaba con todas las máquinas que tenía a mi disposición, algo que a él no le hacía ninguna gracia. Las tardes las pasaba en la piscina jugando con mi hermana o saliendo a jugar al fútbol con mis amigos del barrio, regresando a casa con las rodillas llenas de heridas y los pantalones rotos.

También recuerdo largas noches de estudio con mi madre, que no terminaban hasta que me sabía el temario al dedillo, así como las aburridas clases de inglés y matemáticas que tanto sacrificio les costaban a mis padres (y que, sin duda, debería haber aprovechado más)

3-Quien te inculcó el espíritu militar, para alistarte en el Ejército inicialmente como soldado. 

Indudablemente, debo mi espíritu militar a mi padre. Durante mi juventud me contó innumerables vivencias de su etapa en la Infantería de Marina y de su tiempo en Madrid como escolta del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, el Excmo. Sr. D. Luis Arévalo Pelluz (me lo nombró tantas veces que me resulta imposible olvidarlo).

Yo escuchaba aquellas historias completamente absorto, imaginándolas como si se tratara de una película de acción, y tenía claro que quería experimentar todo aquello en primera persona.

4.- ¿Qué te motivó a presentarte a las pruebas para ingresar como alumno-cadete en la Escuela de Suboficiales del Ejército?

Lo que me llevó a plantearme el ascenso fue observar órdenes y “maneras” de ejercer el mando que no me gustaban y que debía acatar sin más remedio, algo inherente al empleo de soldado, ya que muchas veces se obedece sin disponer de toda la información necesaria para comprender plenamente el sentido de la orden.

Yo quería ejercer el mando de mi pelotón a mi manera, habiendo tenido ejemplos muy buenos y otros no tanto. Me sentía capacitado para ello y quizá mi empleo se me quedó pequeño, siempre sin desprestigiar en ningún momento la gloriosa escala de tropa, en la que tuve el orgullo de servir durante casi cuatro años de mi vida.

5.- ¿Cómo has vivido los tres años de formación en la Escuela de Suboficiales hasta ser nombrado Sargento de Transmisiones?

Probablemente ha sido la etapa más dura de mi vida. Desde el primer año la exigencia fue altísima y el ritmo vertiginoso: exámenes, maniobras, frío, duras pruebas físicas, arrestos… Todo ello lejos de casa, en la fría sierra de Madrid, donde nuestros instructores nos evaluaban constantemente.

El primer día debíamos sabernos al dedillo el nombre completo de todos nuestros jefes, el decálogo del suboficial; la habitación tenía que estar como si nadie la habitara, y debíamos estar en disposición de salir a cualquier operativo en cuestión de minutos. A esto se sumaba el hecho de cursar un grado superior en Sistemas Informáticos y de Telecomunicaciones, nada sencillo.

Vivíamos además bajo una asfixiante competencia entre compañeros, ya que todo contaba para la elección de nuestra futura plaza y una simple metedura de pata podía significar acabar destinado lejos de casa. A todo ello se añadió el fallecimiento de mi padre en segundo curso, algo que no ayudó a afrontar el estrés.

Sin embargo, en este periodo gané más que hermanos: compañeros de armas que estarán siempre conmigo en cualquier circunstancia.

6.- ¿Hasta dónde te gustaría desarrollar tu carrera militar y te atrae la posibilidad de participar en misiones internacionales?

Me gustaría llegar lo más alto posible dentro de mi escala, sin que ello interfiera en la construcción de un núcleo familiar estable, permitiendo que mis hijos crezcan en una familia unida, como la que yo tuve.

Como todo militar que se precie, aspiro a ir a zona de operaciones fuera del territorio nacional si se presenta la oportunidad. Por ahora, continuaré formándome y aprendiendo, ya que, como dice un proverbio militar: “Las gotas de sudor en tiempos de paz ahorran litros de sangre en tiempos de guerra”.

7.-¿Que supone para ti el Ejército y la vida militar, en la sociedad nacional e internacional tan convulsa que vivimos actualmente?

A mi parecer, las Fuerzas Armadas son una institución absolutamente necesaria y deberían ser una prioridad para cualquier nación que aspire a defender su integridad territorial y proteger sus intereses. Considero que, desde hace tiempo —y hablo en particular de nuestro país— se les ha restado importancia, especialmente en los últimos años. Desde mi punto de vista, esto se debe en parte a una mentalidad muy extendida en nuestra sociedad: la creencia de que “nunca pasa nada” y de que los problemas que afectan a otros países están muy lejos y nunca nos alcanzarán.

Sin embargo, el actual escenario geopolítico está lanzando constantes avisos de que lo que ocurre a miles de kilómetros puede afectarnos cuando menos lo esperamos. Esta situación está poniendo en jaque a muchos líderes europeos, que ahora sí muestran un interés real por sus ejércitos, por el aumento del presupuesto en defensa y por la seguridad nacional. Para algunos de ellos, el Ejército es como un seguro de coche: no quieren pagarlo, pero cuando ocurre algo desean tener el mejor del mundo.

Bajo mi punto de vista, una parte de la sociedad española ha tendido a encasillar a los miembros de las Fuerzas Armadas según supuestos ideales políticos o a cuestionar la utilidad de sus diferentes unidades, en gran medida porque nuestro trabajo diario es ampliamente desconocido para el ciudadano de a pie. No obstante, parece que esta percepción está empezando a cambiar gracias a las intervenciones del Ejército en los distintos desastres ocurridos recientemente en nuestro país.

Además de todo ello, la vida militar inculca valores que difícilmente se adquieren en otros ámbitos profesionales: lealtad, disciplina, compañerismo, espíritu de sacrificio y honor entre otros. Valores que, en mi opinión, nuestra sociedad también debería repasar.

8.-¿Cuáles son las grandes aficiones que tienes en tu tiempo libre?

En mi tiempo libre me gusta practicar deporte como el submarinismo y todo lo relacionado con el mar, como buen almeriense, ya que, además de ser fundamental para cualquier persona que se considere sana, es la mejor terapia para despejar la mente y renovar la energía. También disfruto mucho de la lectura, especialmente de autores como Stephen King, Juan Eslava Galán o Albert Espinosa. Me interesa escuchar entrevistas y charlas de personas como Antonio Escohotado o Pérez-Reverte.

Por otro lado, valoro enormemente los momentos sencillos: reunir a la familia alrededor de una buena paella, quedar con los amigos para compartir nuestras bromas de siempre y disfrutar de una jarra de cerveza fría. Como dijo Alfonso X el Sabio: “Quemad viejos troncos, leed viejos libros, bebed viejos vinos y tened viejos amigos”, una frase con la que me siento bastante identificado.

9.- ¿Cómo es tu vida sentimental actualmente?

Mi vida sentimental es, a día de hoy, más que plena. Junto a mi chica, Laura, he encontrado mi nuevo hogar fuera de la casa de mis padres; un lugar seguro al que acudir pase lo que pase, y a alguien que me apoya contra viento y marea. Sea cual sea mi destino, ella estará conmigo o, si la vida laboral se lo impide, me estará esperando.

Es la mujer que amo y mi mejor amiga; todo lo que buscaba en la persona que me acompañará el resto de mi vida

10.-¿Quieres añadir algo más para finalizar esta entrevista?

Pues me gustaría agradecer a Ángeles Martínez y al periódico Granada Costa por darme la oportunidad de compartir algunos pedacitos de mi vida, para mí es un honor participar y espero que aquel que lea la entrevista la disfrute tanto como la he disfrutado yo escribiéndola, muchas gracias de corazón.

Muchas gracias a ti Gonzalo, por responder a mis preguntas sobre tu vida personal y profesional, de esta manera tan profunda y sincera, pues se nota que has pasado una infancia y una adolescencia plena y feliz, en una familia maravillosa, con unos padres excelentes que han hecho de ti ese hombre y ese gran profesional del Ejército que eres ahora, lleno de valores preciosos, tan necesarios en nuestra sociedad actual, los cuales has complementado en la vida castrense y que te hacen ser una persona implicada totalmente en los problemas sociales, solidaria, comprometida y con ganas de ayudar a los demás, deseando crear tu propia familia y demostrarle a tus futuros hijos todos esos valores tan importantes que has heredado de tu extraordinaria familia, de la que tan orgulloso te sientes de pertenecer.

Te deseamos todo lo mejor en tu vida personal y en tu carrera militar y te agradecemos el tiempo que nos has dedicado para poder regalarnos esta entrevista tan interesante, a todos los lectores del periódico Proyecto Global de Cultura “Granada Costa”.

Ángeles Martínez

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  1. Enhorabuena Angeles por esta interesante entrevista, muy cercana y emotiva, donde sacas todo lo mejor del entrevistado. Felicidades a Gonzalo por esa prometedora carrera militar que ha iniciado, con tanta vocación heredada, junto con los valores y principios tradicionales necesarios para hacerla realidad.

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