Gallinas pintadas – A TODA COSTA
Artículo divulgativo y con humor de Francisco Ponce Carrasco sobre las “gallinas pintadas” (las del dibujo) y las gallinas de Guinea reales: hábitat, nidos comunitarios, huevos resistentes, valor nutricional y datos de incubación, con guiños a la convivencia y los tiempos actuales.

Conviene aclararlo desde el principio…
Las gallinas que mostramos en la ilustración, como dice su nombre son “PINTADAS”, estas gallinas no cacarean, desde luego, no se escapan cuando uno se acerca. Son dibujadas en acuarelas o lo que se tenga a mano.
No necesitan pienso, solo un poco de atención. Y no ensucian el corral, ni la política, ni la convivencia., que ya es mucho decir en los tiempos que corren.
Dicho esto, las gallinas —las de verdad— son animales con pedigrí. Llegaron a la península hace siglos, probablemente por rutas comerciales orientales, y desde entonces han sabido adaptarse a la crianza doméstica. Se les conoce también como “Gallinas de Guinea”.

La cabaña avícola se concentra sobre todo en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña y Andalucía, zonas donde la gallina es más numerosa que el gorrión y, a veces, más discreta que el vecino.
Prefieren hacer sus nidos en el suelo, ocultos entre la vegetación o arbustos. A menudo, varias hembras comparten un mismo «nido comunitario». Son aves que tienden a esconder sus huevos, por lo que su recolección diaria en campo abierto puede ser un reto.
Los huevos de estas aves son apreciados tanto por su valor nutricional como por su resistencia. Tienen una forma distintiva, más puntiaguda en un extremo que la de un huevo convencional y su cáscara es dura y gruesa, lo que les otorga una vida útil más larga.
Son ricos en: Vitamina B12, selenio y riboflavina, aminoácidos esenciales y un perfil de grasas saludable.
El periodo de incubación es más largo que el de las gallinas, durando exactamente 28 días.
Francisco Ponce Carrasco
