Pueblo en silencio
Un poema sereno sobre enero y la resistencia cotidiana: un pueblo que sigue sin épica, con café, persianas y pequeños pactos con la vida. En Torrefarrera, el silencio no es vacío: es fuerza, espera y verdad sencilla.

Enero cae despacio sobre el pueblo,
sin ruido, sin aplausos, sin estreno;
el frío se acomoda en cada umbral
y vuelve la costumbre a su terreno.
Las calles amanecen más desnudas,
el día es corto y serio como un trato;
se escuchan pasos viejos, conocidos,
y el tiempo vuelve a andar sin sobresalto.
Los campos guardan calma bajo llave,
la tierra duerme honda y resistente;
no presume de brotes ni de flores,
pero aguanta —que también eso es valiente—.
Torrefarrera sigue
con su manera honesta de estar viva:
abrir la persiana, hacer café,
cumplir el día sin épica ni prisa.
No hay promesas de ruido ni campanas,
solo pequeños pactos con la vida:
llegar a casa entero,
cuidar lo poco, sostener la herida.
Enero no pregunta ni consuela,
pero enseña a quedarse y a esperar;
a entender que un pueblo también resiste
cuando aprende a callar.
Y así comienza el año,
sin luces que distraigan la mirada,
con la verdad sencilla de quien sabe
que seguir ya es bastante…
y no es poca cosa.


Un poema lleno de sentimiento, reconocimiento de lo sencillo y coridiano, pleno de esperanza en lo verdader.
Enhorabuena💝🍀
Me ha gustado mucho el poema.