La palabra como forma de vida
Carmen Salas del Río, docente y poeta gaditana, convierte la palabra en forma de vida. Entre aulas, mares de Cádiz y escenarios literarios, su poesía une compromiso, emoción y sencillez, celebrando la belleza de lo humano y la fuerza de la comunidad creativa.

Carmen Salas del Río, docente y poeta gaditana, abre su mundo interior en una conversación que recorre su vocación literaria, su larga trayectoria educativa y la profunda sensibilidad que impregna su obra. Desde sus primeros versos guiados por su maestro Don Enrique hasta la madurez creativa que hoy la define, Salas reflexiona sobre la poesía como compromiso, refugio y forma de vida. En esta entrevista comparte su mirada sobre la evolución del verso contemporáneo, el valor de la comunidad artística y los proyectos que sigue alimentando con la pasión serena de quien escribe para iluminar.
Carmen, ¿cuándo descubriste tu vocación por la poesía? ¿Recuerdas algún momento o persona que marcara ese inicio?
Cursaba el segundo curso del Bachillerato elemental. Tenía 12 años. El profesor de Lengua y Literatura, Don Enrique, a unos meses de terminar las clases, introdujo el estudio de la poesía. Recuerdo que desde el primer momento, me interesé por esa forma de escribir tan bella. Mi aprendizaje de la poesía me encantaba y siempre quería saber más sobre ella. Don Enrique, respondía a mis preguntas y ampliaba el campo que tanto me gustaba. Y llegó el día en que me propuso algo muy atrayente: había pensado que, si yo aceptaba, me prestaría los viernes, un libro de poesía cada semana. En esa semana yo lo leería y el siguiente viernes me lo cambiaba por otro.
Así me leí a muchos clásicos de la poesía y aprendí a utilizar las rimas, la métrica y mucha retórica; Don Enrique, me decía que la aplicara con mucha mesura, para no enredar. El poema debería poder entenderse o interpretarse. En las clases con él, aplicábamos todos esos conocimientos escribiendo poesías propias y en cuanto a mí, la poesía no sólo me gustaba, me fascinaba y la trabajaba con gusto. La poesía de Góngora me atraía especialmente.
Como docente, has pasado muchos años compartiendo conocimiento. ¿Cómo influyó la enseñanza en tu manera de escribir y de entender la literatura?
La enseñanza me reclamaba una forma didáctica de transmitir el conocimiento, sobre todo a niños. Muchísimas tardes y fines de semana me inventaba actividades lúdicas y manipulativas para motivar la atención y la curiosidad de los niños por aprender. Creé mucho material que plastificaba para que durasen muchos usos. Con la poesía, el método fue el mismo, el taller: todos los cursos preparaba un taller de poesía para la clase que me tocaba en suerte; esa forma de trabajar dejaba huella en el alumnado, aunque para mí significaba más trabajo. Siempre entendí la poesía como la forma más bella de comunicar y siempre comenzaba esa enseñanza con rimas y frases a modo de versos que dulcificasen el oído. Animaba a inventar oraciones cortas y de palabras bellas; las poníamos en común y luego las íbamos enlazando procurando transmitir un sentimiento, una micro-historia y rimar en lo que serían versos, los que fueran pares, por ejemplo, luego rimar los impares… etc. Mis poemas me iban saliendo de igual modo, versos que transmitieran —cada vez lo tenía más claro—, palabras poéticas: aunque fuera un poema triste o de temas sociales o de denuncia, siempre buscar las palabras más poéticas y que dejaran huella.
Se puede escribir poesía y que los poemas se entiendan y hacerlos bellos y entendibles sin enrevesar metáforas, sin abusar de retóricas, se consiguen poemas muy bellos haciendo valer, también, la sencillez.
¿Qué valores o ideas procurabas transmitir a tus alumnos y cómo crees que esos valores se reflejan ahora en tu obra poética?
Hay varios tipos de valores: valores humanos, personales, ciudadanos, valores de vida…
Me gustaba transmitir a mi alumnado valores de honradez, bondad, solidaridad, orden, higiene, autonomía, ayuda, responsabilidad, perseverancia, lealtad… un poco de todo y día a día. La constancia es importante para reforzar lo que se va enseñando hasta incorporarlo al quehacer diario de cada uno.
Mi obra poética siempre ha ido encaminada hacia la positividad y un carácter optimista, aunque no todos sus temas sean así. La maestría vivida entre el alumnado en tantos años de docencia, sin duda me han dado muchos motivos de inspiración. Puede ser un sentimiento, una experiencia, un objeto, una palabra, o cualquier cosa que te inspire emocionalmente. La gran diversidad entre todos ellos ha sido gratificante y muy extensa, con algunos episodios preocupantes que también se cuelan en la temática de algunos poemas. Es interesante dar a conocer ciertos temas a través de la poesía, con respeto y con toda la veracidad que la lírica transmite más bellamente. Es arte, y explica qué se ha de retener con vigor.
Muchos escritores encuentran inspiración en su entorno. ¿Qué papel juega tu tierra y tus vivencias personales en tus poemas?
Mi tierra natal, Cádiz y su mar, es Costa de la Luz, sus aves, me han inspirado poemas verdaderamente memorables. Algunos los he publicado y otros quedarán solo en mi alma para siempre. Siempre me inspira mi niñez y mi juventud, que fueron las que viví en mi tierra. En esas edades lo vivido se queda grabado a fuego y creo que siempre, en mi poesía, saldrá esa luz que me iluminó en los años más importantes, cuando somos esponjas, absorbiendo todo el conocimiento y el saber popular de una tierra rodeada de mar, impregnada en sus poros de todos los idiomas, habiendo embebido tantas miradas diferentes. Todos mis poemas llevan algo de mí, no puede ser de otra manera, aunque no sólo de mis vivencias, también de las vivencias de otras personas y del viaje diario que hacemos de lo cotidiano.
Me da mucha inspiración, meterme en otra piel.
¿Qué autores o autoras te han influido más a lo largo de tu vida literaria?
Octavio Paz, Pablo Neruda, César Vallejo, Jaime Gil de Biedma, Mario Benedetti, Antonio Machado, Rosalía de Castro y Blas de Otero, entre otros muchos, quienes han sido referentes por su estilo y temática. También destaco autores de la Generación del 27 como Federico García Lorca y Vicente Aleixandre, Me encantó leer a María Zambrano, y su filosofía del pensamiento, a Concha Méndez, a mi paisano Rafael Alberti, como José Hierro, Ángel González, Rafael Juárez o Luis García Montero, que han sido referentes más recientes.
Además de poeta, eres narradora. ¿Cómo decides si una idea debe convertirse en poema o en relato?
Para decidir entre poema y relato, evalúo si la idea se enfoca principalmente en transmitir sensaciones (ideal para un poema) o en contar una historia con principio, desarrollo y final (ideal para un relato). Si la esencia de mi idea es un sentimiento o una imagen será un poema, pero si es un conflicto con una evolución de un personaje, será un relato.
Tus poemas suelen tener una gran carga emocional. ¿Qué temas son los que más te conmueven y te impulsan a escribir?
Yo creo que hay muchos temas, pero en realidad, es un número limitado. Los grandes temas pueden ser el amor, la guerra, la amistad, la familia, las relaciones humanas, la soledad, la ansiedad, las cosas que me interesa en mayor o menor grado como ser humano.
Los grandes temas son cosas que tocan directamente: ya sea por vivencias personales, por experiencias y por ello me siento atraída hacía un tema u otro. Pero siempre procuro que mis poemas emocionen y me encanta que el lector o lectora se identifique con mis versos.
Como escritora con experiencia, ¿cómo ves la evolución de la poesía contemporánea? ¿Crees que se está perdiendo o transformando la esencia del verso clásico?
La poesía contemporánea se está transformando, no perdiéndose, mediante la experimentación con nuevas formas y la adopción de lenguajes más accesibles. Si bien la esencia del verso clásico (métrica y rima) se ha relajado y a menudo se reemplaza por el verso libre, esta evolución no es un abandono total, sino una adaptación a las nuevas tecnologías y formas de expresión, incorporando elementos digitales, visuales y orales, como el spoken word. El spoken word es una forma de “poesía performática” que combina la palabra hablada con elementos teatrales, musicales y de interpretación. Se centra en la recitación oral, utilizando el tono, el ritmo y la expresión corporal para transmitir el mensaje, a diferencia de la poesía tradicional escrita. El término abarca una amplia gama de estilos, como el slam poetry (poesía de competición).
Se busca un lenguaje accesible, más cercano al habla cotidiana y a la experiencia del lector actual, incluyendo temas como la violencia, el feísmo y otros fenómenos sociales, y haciendo un uso más directo del humor y la paradoja. Se adapta a los formatos digitales e interactivos, con poetas que publican en plataformas como Instagram y X, y con nuevas formas de performance oral como el slam o la poesía visual. Los modelos clásicos no son completamente abandonados, sino que se reinterpretan como una sugerencia o referencia, y se les da un nuevo tratamiento desde una perspectiva contemporánea.
En cuanto a si se pierde la esencia del verso clásico, entendida como el ritmo, la musicalidad y la cadencia (métrica y acentuación), se está transformando en lugar de perderse por completo. El ritmo ahora se manifiesta de diversas maneras, incluyendo el ritmo más oral y “performativo” de la poesía escénica, y el ritmo visual propio de la poesía digital. El verso libre es un elemento clave de esta transformación, que permite una mayor flexibilidad expresiva al poeta y al lector. Aunque los poetas no están obligados a seguir las reglas clásicas, muchos siguen encontrando valor en ellas y las utilizan como una herramienta más en su repertorio, como el soneto.
En los últimos años te has dedicado a recitar tus poemas en público. ¿Qué sientes al compartir tu voz y tus emociones directamente con los demás?
Cuando recito intento establecer una conexión humana profunda, generando empatía, comprensión y sentimientos de pertenencia al sentirme escuchada y aceptada. Expresar sentimientos permite liberar emociones negativas, puede mejorar la autoestima y generar confianza en una misma.
¿Cómo influye la interpretación oral en la forma en que escribes tus textos? ¿Piensas en la sonoridad al componer un poema?
La interpretación oral me aporta elementos de ritmo, entonación y emotividad al texto, así como me ayuda a estructurar las ideas de manera clara y elocuente.
Sí, pienso en la sonoridad al componer; procuro darle al poema calidad musical y rítmica a través de los sonidos de las palabras y una combinación adecuada.
Puedo utilizar recursos como la aliteración (repetición de sonidos), la asonancia y la consonancia (similitud de sonidos vocálicos y consonánticos), la rima y el ritmo métrico (número de sílabas y acentos). Estos elementos crean efectos auditivos que enriquecen la sonoridad, transmiten emociones al lector y contribuyen a la armonía general del poema.
Has publicado varios libros. ¿Podrías hablarnos de ellos? ¿Qué destacarías de cada uno y qué etapa de tu vida reflejan?
Es curioso. Te agradezco infinitamente esta pregunta, pues honestamente, no me había planteado tal cuestión y he tenido que reflexionar sobre ello.
Los enumero por orden temporal, que es quizás la forma más eficiente de acercarse a ellos.
En Manto del alma, (Editorial ExLibric 2016), indago acerca del maltrato a las mujeres. Me meto en la piel de una mujer que haya tenido que soportar malos tratos por parte de un hombre y asumiendo su papel trato de ofrecer un rayo de esperanza, creyendo que, siempre, puede haber una salida.
Con La mirada del tiempo, (Esdrújula Ediciones, 2019), profundizo en la perspectiva de mi propia experiencia sexagenaria de la vida. Experimento una visión distinta de la vida que me proporciona la óptica de, como diría Pablo Neruda, haber vivido.
El cantar de las caracolas, (Ole Libros, 2020), abunda en la niña curiosa que fui, en el descubrimiento de su mundo: el mar de Cádiz. Consciente de que se convierte en una mujer que deviene en mujer adulta, madre y profesional sin abandonar la óptica de sus experiencias. En palabras del poeta Faustino Lobato es un «metarrelato de todo lo que los seres humanos deseamos: salir de los miedos que toman el corazón, alcanzar el horizonte que escapa, dar respuesta a los porqués de la amistad que no vuelve. Es el trazo del viento en el mar que apunta a la condición de ser».
Salitremente, (Ole Libros, 2021). Ya desde el título, donde convierto un sustantivo en un adverbio, se marca la intención de exponer, dejar entrever, que en mi vida los distintos tipos de amor son, como no puede ser de otra forma, leitmotiv de mi crecimiento como persona. En el prólogo de Gerardo Rodríguez Salas se puede leer «Tras nadar por las refrescantes pero insondables aguas de los versos, regresamos a casa con el salitre impregnando nuestra piel, …/… con una sensación rasposa pero reparadora. …/… Salitremente nos deja una poesía desnuda, terrosa, recorrida por los pequeños pero grandes momentos cotidianos, donde el amor y el desamor dictan el rumbo».
Las grietas de la luz, (Baker Street Ediciones, 2023). Esa luz que es capaz de llegar al suelo a pesar de la frondosidad del bosque, como símil de superación de las dificultades de lo cotidiano y consecuentemente podemos revisar quienes somos, quienes fuimos, nuestros principios, el mundo que hemos construido a nuestro alrededor, haciendo un recuento sin concesiones. En el prólogo de Marina Tapia se puede leer: «en la segunda parte, leeremos poemas que abordan temas más duros, como la decepción, la desolación, la guerra los autoengaños de la sociedad o la vejez, buscando siempre enfrentarlos desde la honestidad».
El amor en las manos, (Ole Libros, 2025). Hasta la fecha es el último publicado. Este libro se ha consolidado a pesar de algunas vicisitudes que hemos atravesado Marijose Muñoz —ilustradora y prologuista— y yo misma. El caso es que en «El amor en las manos» una de nosotras enferma del corazón y otra de una enfermedad que le impide mover las manos. En palabras de Pedro Ruiz Hidalgo, mi marido, también poeta y lector cero «Carmen sublima el sentimiento amoroso. En este ecléctico poemario indaga en todas sus formas en una exhortación a que los demás también sean capaces de experimentarlo. …/… El amor que despliega en sus poemas transmite su eterno deseo de una humanidad en paz, de una tierra próspera y protegida con las acciones eternas y adecuadas que siempre ha propuesto a lo largo de su vida». Y sí, hay muchos tipos de amor.

Si tuvieras que elegir uno de tus libros como el más especial, ¿cuál sería y por qué?
¿Qué dedo me corto que no me duela? Jajaja. No siento predilección por ninguno en particular, todos forman un compendio surgido a lo largo de muchos años ya de vida, completamente llena de muchísimas actividades y experiencias tanto de trabajo profesional como de ocio, incluyendo crianza de hijos, animales de compañía y más de una vocación que aún no abandono, porque llenar mi vida de una diversidad, de un ramilllete de ocupaciones queridas, es todo lo que he deseado para vivir satisfecha.
De todas formas, vivimos en una sociedad que se ha olvidado de la cooperación. Una sociedad individualista, que, forzosamente, necesita un campeón. Todos mis libros, como un «todo» forman una unidad que, quiero pensar, cooperan estando al mismo nivel.
¿Qué papel juega la mujer en tu obra? ¿Te consideras una poeta que busca reivindicar algo a través de la palabra?
Contestaré antes a la segunda pregunta. Me considero simplemente «poeta», antes que «una poeta». Me explico: quiero pensar que escribo en un plano de igualdad entre mis compañeros y compañeras donde, lógicamente, las vivencias particulares de cada uno sean personales, y consecuentemente distintas. Pero sin necesidad de adjetivar como poesía masculina o femenina.
Respecto a la primera pregunta, y habiendo contestado parcialmente en la segunda, tengo poemas que hablan de mi experiencia como receptáculo de vida, traté de contar mis experiencias desde los embarazos.
Eres parte del Proyecto Global de Cultura Granada Costa, una gran familia artística. ¿Cómo surgió tu relación con este proyecto?
En los últimos años he viajado mucho por toda España participando en recitales importantes con muchos otros/as poetas y a veces con un objetivo común. He interactuado con ellos/as y a través de estas actividades fue como conocí de pasada el Proyecto Global de Cultura Granada Costa, conocimiento que me interesó bastante. Con el tiempo, fueron los poetas Tony Rojas y Lola García Jaramillo los que me dieron las señas exactas para contactar con vosotros e involucrarme en el Proyecto, aunque para mí, considero que estoy todavía en una fase inicial y querría poder profundizar más para sentirme plenamente integrada.
¿Qué ha significado para ti participar en eventos, antologías o publicaciones de Granada Costa?
Participar en eventos, antologías o publicaciones vuestras, significa ser incluida en una obra colectiva o actividad grupal, como una forma de visibilización, intercambio y difusión de mi trabajo o mis ideas. Es una oportunidad para conectar con una comunidad, alcanzar nuevos públicos y dar un paso adelante en mi desarrollo poético y como escritora.
Desde tu experiencia, ¿cómo valoras la labor cultural y social que desarrolla el Proyecto en defensa de la literatura y el arte en España?
Vuestra labor radica en su contribución a la preservación del patrimonio cultural, la promoción de la identidad y la cohesión social. Además, fomenta la reflexión crítica y el diálogo social a través de manifestaciones artísticas, y ofrece espacios para la autoexpresión y el entrecruzamiento de ideas entre diferentes grupos.
Has compartido escenario con otros poetas y artistas. ¿Qué valor das al compañerismo y a la comunidad dentro del mundo literario?
El compañerismo y la comunidad en el mundo literario tienen un valor fundamental porque fomentan el apoyo mutuo, el intercambio de ideas y la creación de redes de colaboración, y son esenciales para el crecimiento individual y colectivo. La literatura, por su carácter social, se beneficia de estas relaciones al permitir a los escritores compartir experiencias, encontrar inspiración en otros y fortalecerse mutuamente.
La lectura de obras de otros autores nos enseña a comprender y empatizar con realidades diferentes a la nuestra, promoviendo una visión más humana y solidaria del mundo.
¿Qué consejo le darías a los jóvenes que hoy quieren dedicarse a escribir poesía o a enseñar literatura?
No tengas prisa. Siéntete orgulloso/a de lo que escribes. Lee mucho y que sean buenos libros. Busca tu tribu, puedes encontrarla en un grupo de lectura, en un taller literario, en un grupo de facebook, buscando hashtags de escritura en X, en presentaciones de libros…etc. Escribe pese a lo que te digan los demás (pero no lo abandones todo por la escritura). Las carreras de letras son buenas, porque te harán leer… pero en realidad puedes ser escritor/a sin importar qué carrera estudies o qué trabajo diario tengas. Preséntate a premios y editoriales, pero por la experiencia, no por el resultado: vas a aprender mucho, te va a motivar a escribir y a mejorar en tu escritura, aunque debo confesar que yo no soy de presentarme a premios, no les tengo ningún apego. Tómatelo como un aprendizaje. Imita, si la tentación es demasiado fuerte, estás buscando tu voz. Escribe, escribe y no pares de escribir, pero sobre todo VIVE, sal ahí fuera y vive la vida.
Ahora que estás jubilada, dedicas más tiempo al arte y a la palabra. ¿Qué proyectos personales o literarios tienes en marcha o te gustaría realizar?
Tengo varios proyectos en marcha, y voy alternando sus avances según mi pensamiento lo requiere. Tres son de poesía y uno es un cuento infantil, una fábula. De los tres de poesía, el primero de ellos es muy singular porque se trata de escribir un pequeño poemario o “plaquette” de poemas que transmitan, pero sin llevar verbos. Para mi es muy divertido, un pequeño reto que me gusta explorar.
El segundo es un poemario para presentar a un premio dedicado a uno de los mejores poetas que ha tenido este país, en el cual he introducido una variante en la mayoría de poemas, que no voy a desvelar, y que puede ser interesante, aunque no me reporte ningún premio.
El tercero me lo sugirió el título de un poemario de Antonio Praena. Es curioso cómo un simple pero precioso título se ha transformado en todo un poemario completo, en el que lo primero que me vino a la mente fueron los títulos de los poemas. Aunque muchos poemas están sin escribir, las ideas fluyeron hasta el punto de saber de antemano cómo serían los finales de algunos de ellos, es raro, pero así me llegó la inspiración de este poemario.
En cuanto al cuento infantil, ya está escrito a falta de una última revisión y llevarlo al Registro de la propiedad intelectual.. La inspiración para escribir este cuento llegó junto al pensamiento de unas experiencias que viví —de acoso escolar—, que se daba en un grupo de alumnos de un curso escolar en concreto, del cual yo era su tutora. La idea que se me planteó para solventar el problema, tenía que servir para que el alumnado se descubriera solo, cada uno con “su verdad”, para lo cual todos/as tenían que convertirse en animales. El resto lo podréis leer cuando se publique.
Por último, Carmen, ¿qué significa para ti la poesía hoy? ¿Es refugio, compromiso, o la forma más pura de seguir viviendo a través del alma?
Hoy para mí la poesía es todo un compromiso conmigo misma. Durante los años de trabajo no tenía tiempo y cuando me jubilé fue una bendición para mi segunda vocación: escribir poesía, quizás publicar, pero sobre todo, recitar en público, recitar mucho, me encanta recitar. Tras varios años de estar jubilada, haber puesto en orden toda mi poesía y haber publicado, decidí integrarme en varios grupos poéticos de los que iba teniendo referencias y estaban repartidos por toda España. Con estos grupos comenzó otra etapa en mi vida poética, como poeta viajera que añadía otro aliciente a mi vida y me han hecho feliz y conocida en diferentes ámbitos culturales y editoriales. Y sí, la poesía es la forma más pura de seguir viviendo a través del alma.


Carmen Salas es una gran poeta multidimensional que irradia inspiración y emotividad. Gran poeta.