EN HONOR Y HOMENAJE A LOS AGUAORES DE GRANADA
En En honor y homenaje a los aguadores de Granada, Antonio Iglesias rescata una estampa entrañable del pasado granadino. Su poema rinde tributo a aquellos hombres y mujeres que, con humildad y esfuerzo, llevaron vida en cántaros. Una oda al agua, a la tierra y a la dignidad del trabajo.

De “madrugá” y con los albores,
ya baja, con su burrica,
el aguador desde el Avellano
hasta Granada y sus llanos.
Cargada va la burrica
de damajuanas de agua,
fresquita de la fuente
del Avellano.
Aguadores y aguadoras,
cada día por la mañana,
van pregonando:
¡Qué rica y fresquita
el agua del Avellano!
A peseta un vaso
y si te quedas con sed,
te regalo un trago
del botijo de barro.
¡Aguadores y aguadoras,
fuisteis portadores
de agua, de alivios de sed,
de alimento y ánimo!
¡El agua nos refresca,
el agua nos da vida,
el agua nos alimenta!
¡¡El agua es vida!!

