Soy como el árbol caído

Soy como el árbol caído,
que al llegar la primavera
le salen algunas hojas,
para engañar a la espera.
Mientas que dura el verano,
verdes se mantienen ella,
beben del árbol caído
la savia que aún le queda.
Y cuando llega el otoño,
las hojas amarillean,
temiendo que alguna brisa
de las ramas las desprenda;
porque temen que en invierno,
el árbol del todo muerda,
y ya no tengan hermanas al volver la primavera.
Así soy yo, mi cuerpo es el árbol seco,
que se encuentra en la vereda,
mis hojas, alguna esperanza, que a veces en mi verdeguean.
Sabiendo muy a ciencia cierta,
lo mismo que aquellas hojas, que al árbol se le cayeran.
Que cuando las mías caigan,
por mucho dolor que sienta,
sabré que son las postreras.

