EL ARTE DE PREGUNTAR Y APRENDER
Reflexión filosófica y psicológica sobre el arte de preguntar y aprender, desde Sócrates y Platón hasta el psicoanálisis, resaltando la importancia del autoconocimiento y la identidad en el camino humano.

En un mundo lleno de sobresaltos, donde la vida humana tiene cada vez menos valor, podríamos preguntarnos qué consideramos esencial y qué secundario en este peregrinaje, también colectivo.
A pesar de las diferencias individuales, sociales y de relación existentes, podemos plantearnos: quiénes somos, hacia dónde nos dirigimos, cuáles son nuestros intereses, preguntas que pueden llevarnos bastante más allá de lo esperado. Y con un esquema común: el deseo constante de felicidad.
¿Quiénes somos, hacia dónde nos dirigimos? Preguntas que ya se formulaban los antiguos griegos y que solemos plantearnos de forma directa y espontánea, como consecuencia de diferentes obstáculos, dado que son las dificultades las que ayudan a reflexionar y no un camino llano y sin complicaciones.
Entender quiénes somos nos lleva a comprender la forma de transitar el camino, hecho que nos sitúa en el proceso de identificación hasta asimilar una identidad.
Sócrates señalaba, por un lado, que saber quién es cada uno representa haber hecho un ejercicio de autoconocimiento, al tratar de buscar la verdad y analizar nuestras creencias, valores y motivaciones. Pero el ser humano necesita cuestionarse sobre casi todo lo que le rodea, haciéndose preguntas, interesándose más por sus interrogantes que por sus respectivas respuestas.
Por otro lado, también sostenía que la sabiduría se encuentra en el interior del alma y que el trabajo del ‘maestro’ consiste en suscitar y provocar el despertar del conocimiento adormecido del discípulo. Un conjunto de circunstancias nos van recordando evolutivamente quiénes somos aportándonos seguridad para continuar este aprendizaje.
Platón sigue dando forma a las teorías de Sócrates. De su maestro heredaría la creencia de que el conocimiento objetivo es posible. Para él lo importante es el mundo de las ideas, que lo conducen al nivelmás absoluto y trascendente. De este modo, sostiene, como hace en el ‘mito de la caverna’, que es fácil confundir la realidad con los objetos que proyectan las sombras, esto serviría a Platón para explicar la distinción entre el mundo sensible y el mundo inteligible, así como la diferencia entre la opinión y el saber.
Aristóteles sustentaba que, por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios, poseemos una fuerza interior extraordinaria, un potencial que depende de cada uno de nosotros. Somos conscientes para guiar nuestros pasos con rectitud, ética, honradez y sinceridad, pero, a la vez, también somos inconscientes en momentos determinados y es este estado de inconsciencia que nos puede llevar a experimentar equivocaciones y desilusiones profundas.
La persona no sólo es fruto de su pasado, de su entorno, del estilo de educación, de lo que recibe de las figuras parentales y de la admiración que siente por una u otra, sino también de la influencia que ha ido recibiendo y asimilando del contacto con los demás. Gradualmente, cada uno va eligiendo su propio estilo, identificándose con la persona que admira y a la que desea parecerse.
Como decíamos, entender quienes somos representa comprender la forma de recorrer el camino iniciado, hecho que nos prepara para asumir el proceso de identificación.
En psicoanálisis, el término identificación incluye una serie de conceptos psicológicos, tales como imitación, empatía, proyección, gracias a los cuales se va construyendo nuestra personalidad. La identificación se elige según el modelo adquirido de padres y personas del entorno, a quienes se admira e imita y como residuo de los diversos tipos de relación interpersonal experimentados. A veces, la persona puede identificarse también con un único rasgo de la persona admirada.
Cuando se ha adquirido una identidad, cada persona puede funcionar con independencia de la voluntad de los demás, de cuyo dominio podrá separase fácilmente.
La influencia griega en el mundo occidental es innegable. El pensamiento socrático señala que la sabiduría y el trabajo del maestro consisten en suscitar y provocar el despertar del conocimiento adormecido en el interior del discípulo.
De igual modo, el procedimiento psicoanalítico permite al paciente descubrir, gracias a la interpretación del analista, lo que se halla depositado en su interior. Se trata de llegar a hacer consciente la parte sumergida del iceberg, del que apenas conoce una mínima porción.
En el fondo, hacer consciente lo inconsciente es una expectativa de terapeutas y psicoanalistas desde ‘La interpretación de los sueños’ en 1899, perspectiva necesaria para conocerse, conocimiento que se obtiene gracias al vínculo que la persona establece con los demás y le permite conectarse, en el momento adecuado, con esta parte escondida y más desconocida de sí misma.
Platón (2000). El banquete. Madrid: Gredos.
Julián Marías (2006). Fundamentos de filosofía. Madrid: Alianza Editorial.
S. Freud (1972). La interpretación de los sueños. Madrid. Biblioteca Nueva.

