LA LUZ DE LOS RESCOLDOS

En versos de madera mi alma llora
que no tiene canciones que la habiten,
y en sus lágrimas pide que le quiten
la suciedad del cuerpo en donde mora.
Que si salir de mí es lo que implora,
al frío me acompañe a que tiriten
las toscas soldaduras, y que griten
cuerpo y alma su soledad indolora.
Que vuelvan nuevamente a sus abrazos
después de sus caminos recorridos,
que toda la distancia aprieta lazos.
Y en versos de madera mal medidos
el tacto de la noche haga pedazos
la luz de los rescoldos imbatidos…

