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LAS VACACIONES ESCOLARES Y EL PAPEL DE LOS ABUELOS

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Durante el curso escolar los niños y niñas suelen tener una agenda de actividades bastante apretada, porque más allá de las horas lectivas, suelen tener bastantes actividades extraescolares, al menos las familias que se lo pueden permitir. Hacen estas actividades porque lo que se hacía antiguamente de jugar en la calle o hacer los deberes escolares en casa bajo la supervisión de la madre, actualmente es impensable.

El final del curso escolar y el inicio de las vacaciones de verano pueden convertirse en un importante problema para los padres y madres. Especialmente cuando el padre y la madre trabajan, y su periodo de vacaciones no coincide con el de los hijos. El gran tema es: ¿qué se hacer para conciliar la vida familiar y la vida laboral? Estos, sin la obligación de ir al colegio, van a tener mucho tiempo libre. Los padres y madres suelen tener muchos problemas para compaginar sus horarios de trabajo y cuidar atender a los hijos. Siempre existe la posibilidad de que los abuelos hagan de cuidadores de los nietos, pero no todas las familias pueden tener esta posibilidad. Si bien es verdad que existen diferentes actividades en las que puedan participar los niños organizadas por las comunidades, los ayuntamientos y diferentes instituciones, no todas las familias están en disposición económica para poder acceder a ellas. Pero, independientemente de que asistan o no a actividades de verano, es importante, según la edad de los mismos, organizarles familiarmente diferentes actividades, tales como: tareas de ordenar la casa y sus cosas; facilitar actividades lúdicas (como: trabajos manuales, juegos, dibujar y pintar, etc.…), repasar temas escolares, estimular la lectura, hacer actividades deportivas de manera familiar conjunta, etc. Es importante que los padres y madres estén atentos a como organizan los tiempos, para evitar que los hijos consuman su tiempo libre exclusivamente jugando, siguiendo redes sociales o buscando informaciones varias con la tablet, el ordenador o a la televisión, dado que pueden entrar en links o webs de riesgo para su salud mental y conductual. Y ahí los abuelos juegan un papel importante.

Como decía, si estos niños tienen la suerte de tener abuelos, estos suelen hacerse cargo de los nietos. Para los abuelos tiene que ser un placer poder ocuparse y especialmente disfrutar de los nietos y no una obligación «porque los hijos trabajan o no tienen tiempo para ocuparse de ellos». Por ello no se les debe confundir con «cuidadoras y cuidadores» que trabajan a libre disposición y de manera totalmente gratuita. Porque, si bien no es un trabajo retribuido como seria el caso de un canguro, es importante que los abuelos reciban una compensación emocional relacionada con que se les respete, tanto por parte de los padres como de los nietos y se les tenga en cuenta cuanto los hijos sean mayores y ya no se les necesite de canguros.

Como decía, toman el papel de cuidar, por lo que es importante darles un rol que permita que los nietos desarrollen empatía y respeto hacia ellos. Este respeto va a depender de cómo sus padres y madres den o no un lugar de consideración a sus propios padres y madres. Muchas veces los abuelos se someten a situaciones de ser “canguros” a disposición de los hijos, porque creen que si no lo hacen sus hijos e hijas se van a enfadar con ellos y les privaran de sus nietos. Y ese chantaje emocional a la larga va a ser muy perjudicial para esos nietos. La divergencia entre padres y abuelos sobre las formas de cuidar a los nietos suele dar lugar a conflictos más o menos latentes, dado que los padres pueden ver a los abuelos como figuras que se entrometen en el ejercicio de su paternidad o maternidad: “no tienes que decirme como educar a mis hijos”. Estas discrepancias generan choques que en nada benefician a la educación de los hijos.

El papel de los abuelos en la educación de los nietos es diferente al que corresponde los padres y madres. Suelen consentir más a los nietos, pero eso no puede llevar a confundir las faltas de respeto y de límites que muchas veces podemos observar. Usar el sentido común y poner reglas y normativas, está ligado siempre al buen trato. Muchas veces hemos podido ver niños sentados en los autobuses y los abuelos de pie, o que no se levantan para ceder el asiento a una persona mayor. La educación, el dar las gracias, el pedir las cosas por favor y el respeto de las normas de convivencia no está reñido con ejercer el papel de abuelos cariñosos con los nietos.

Los abuelos algunas veces sufren las consecuencias de las separaciones conflictivas de los padres. Si viene el Código Civil[1] español señala que los abuelos tienen derecho a mantener relaciones personales con sus nietos y que este principio tiene como objetivo proteger el interés superior del menor y garantizar su derecho a conservar vínculos familias significativos, en la practica muchas veces suele ser un problema que los abuelos puedan ver a sus nietos y tener relaciones normalizadas con los mismos. Esta es una situación muy dolorosa para los abuelos, porque si bien pueden iniciar un proceso legal para que se les respeten sus derechos, en la practica muchos de ellos no lo hacen para que los nietos no resulten dañados emocionalmente durante este proceso legal.

Y para terminar, no olvidar que durante las vacaciones de verano no solo es importante que los hijos desarrollen actividades lúdicas, ayuden en las tareas de casa y de la familia y repasen material escolar, sino que estas actividades sean valoradas. Valorar porque para los hijos esto implica satisfacción y aprendizaje, pero también valorar el esfuerzo que hacen los padres y las madres para que los hijos las puedan llevar a cabo. Valorar el esfuerzo es una muy buena práctica formativa de la persona y de poder desarrollar la empatía.

Dra. Carme Tello Casany

Psicóloga Clínica

Presidenta Assacio Catalana per la Infància Maltractada ACIM

Presidenta Federación Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil FAPMI


[1] Artículo 160 del Código Civil

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