Portada » Francisco
A_symbolic_and_serene_portrait_of_Pope_Francis

No viste oro ni corona al cuello,
sino el ropaje simple del hermano,
y alzaste con temblor, pero con fuego,
la voz que da consuelo al ser humano.

Viniste desde el sur, donde la tierra
late con sangre humilde y esperanzas,
y en Roma resonó, como una sierra,
tu acento de Evangelio y de balanza.

Hablas de paz con verbo de caminos,
sin trono, sin escolta, sin distancia,
y abrazas al dolor y a los sin vinos,
como quien sabe el peso de la infancia.

Tu reino no es de mármoles ni altares,
sino de plazas llenas de ternura,
de casas donde arden los hogares
y Dios no es juez, sino voz que murmura.

Defiendes la creación como un hermano,
el bosque, el río, el aire y cada estrella;
la Tierra es madre —dices con tu mano—
y herirla es profanar lo que es de Ella.

Los muros te incomodan, los mercados,
la guerra, la codicia y la mentira,
y aunque el mundo te escucha entre pecados,
tu fe sencilla nunca se retira.

Francisco, si la Iglesia se hace casa,
si el trono se convierte en regazo,
es porque tú limpiaste con tu brasa
la cruz de lo que oprime su abrazo.

Ana Martínez Parra

Deja un comentario