VERDADES OCULTAS

La censura se refugia en los bolsillos,
el humano calla,
clausura el objetivo de traspasar la trinchera.
La voz se silencia,
pero el argumento de su vida es la tinta
y así, oculta las verdades en el papel,
entre letras disfrazadas o versos encriptados,
mientras el cuerpo agita sus articulaciones
y los labios se eclipsan
en el interior de la mordaza que los aprisiona.
El humano que calla se descalza en el papel
y anda con libertad sobre las líneas del párrafo,
donde el farsante no entiende el contexto
y sus pisadas no pueden aplastarla.
Habría que airear el pensamiento de los ignorantes,
sacar a pasear a los arrogantes de la mano
y rasgar su corteza para que entiendan
que no hay verdades absolutas
pero sí existen las palabras.

