EL INVIERNO

El Invierno es un señor inestable.
A veces un cálido corazón de aguacero,
otras, aterido de noche vacía.
Se entretiene leyendo las hojas caídas,
escuchando el nublado ritmo,
el canto melódico del viento,
en el regazo embelesado, del sofá.
El Invierno sueña en un rincón de la casa,
es manta, chocolate caliente,
fantasea divertido
en la chimenea con la llama.
El Invierno va de rebajas,
compra un abrigo de afecto,
una bufanda feliz,
una ternura en las manos.
El Invierno recorre las estaciones
destempla la Primavera, refresca al Verano,
invernéa al Otoño.
El Invierno pasea sin preocupaciones,
busca las huellas,
los secretos, de Diciembre, de Enero.
Busca los recuerdos, abrir, cerrar de ojos.
Una fotografía de horas.
El Invierno cubierto, con chubasquero,
para jugar con una catarata de lágrimas.
El Invierno se abriga con sonrisas de lana
juega con la nevada,
como un niño.
Una sábana de silencio jazmín,
un ángel que se extiende y mueve los brazos.
Como un muñeco de nieve,
nariz zanahoria, ojos castañas,
brazos escoba, en el traje botones,
sombrero y bufanda.
Con un soplo de vida.
El Invierno se viste de fiesta
de Navidad, de papel de regalo.

