CAMBIO CLIMÁTICO

Hay organismos internacionales que cuestan muchos millones de euros y que a la hora de la verdad no sirven para nada, porque las circunstancias cuando se crearon son distintas a las de hoy, y por tanto, se han quedado obsoletas e ineficaces. Hay quienes apuntan que son ineficaces por la categoría de sus componentes que carecen de formación, de experiencia, de ideales, de moral y sólo se mueven por intereses de todas clases, pues la corrupción está implantada en todas partes, y como quienes manejan estos organismos son políticos, muy buenos políticos de esa clase que muy bien definió Churchill: “un buen político es aquel que después de haber sido comprado sigue siendo comprable”.
Uno de estos organismos fundado el 24 de octubre de 1945, es la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U) de la que dependen otros, que sin duda, han traído bienestar y progreso a la Humanidad, pero hoy está en decadencia. Uno de los principios básicos de la ONU es la conservación de la paz y la seguridad entre las naciones por medio de medidas colectivas que prevengan y eliminen las amenazas a estos valores y repriman los actos de agresión o violencia. Otro de sus principios no menos importantes, es el de promover la cooperación internacional resolviendo los problemas de carácter económico, social, intelectual y humanitario.
Respecto al primer principio de “Conservación de la Paz y Seguridad entre las Naciones”, está bien clara su eficacia. Ahí tenemos la guerra Rusia-Ucrania que rebasa ya los mil días, con miles de muertos, heridos, destrucciones materiales, sufrimientos, crueldades… y lo mismo ocurre entre israelitas y palestinos. ¿Qué hace la ONU con su Consejo de Seguridad, el Consejo de Administración Fiduciaria y el Tribunal Internacional de Justicia?
Ante la vista de los hechos no hay duda que la ONU funciona poco o nada, y para justificar su existencia organiza actos de titulares llamativos y populares, como éste último celebrado en BAKÚ (Azerbaiyán) para celebrar la cumbre sobre la acción climática, que marca el comienzo de la 29 conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático, y donde en teoría, deberían haber asistido todos los dirigentes mundiales, pero ni siquiera eso, el de EE.UU. el de Francia y otros países no han querido asistir. Su no asistencia ya es una muestra de la importancia que le dan.
Estos pequeños dioses pretenden nada menos que cambiar el clima de la Tierra, dejando de utilizar el petróleo y demás productos fósiles para no contaminar, y así frenar los cambios que desde su creación de millones de años viene haciendo el planeta en su normal y constante evolución.
En estos eventos siempre está presente España por medio de su diligente Presidente y su Falcon acompañado de su gran séquito como corresponde a su importancia. ¿Y qué dijo en su intervención? Pues lo de siempre: “El cambio climático mata”. Es consecuente con su personalidad histriónica al estar siempre en la tribuna haciéndose notar, pues sus aspiraciones políticas son a nivel mundial, España se queda pequeña y funciona sola, o mejor dicho funciona sin que él esté aquí, porque siempre está fuera. Cuando ocurrió el terrible desastre de la DANA con 220 muertos en Valencia, él estaba en la India. Bueno, ¿Y qué? Él ni su gobierno son responsables de nada, el cielo y la oposición son los culpables de todo lo malo que ocurre en España.
En la actualidad hay 56 guerras activas en el mundo y las más cercanas y peligrosas la israelí-palestina y la rusa-ucraniana, pues se corre el peligro de emplear armas nucleares. Con cuánta razón el científico más importante de nuestros tiempos, Einstein avisó que “si la Tercera Guerra Mundial se hace a golpes de bombas atómicas, los ejércitos de la Cuarta Guerra Mundial se combatirán con mazas y a puñetazos”.
Pero no hay que preocuparse, la ONU evitará las guerras y los desastres geológicos y nos traerá la paz. Por eso organiza esos actos anunciados con tambores y trompetas que no son más que unos cuantos días de turismo. Nadie ignora que las misiones de la ONU son harto difíciles y muchas de las previsiones fallan, pero tal vez su inteligentes componentes deberían preguntarse: ¿lo estamos haciendo bien? ¿Son las personas adecuadas y capacitadas las componentes de este tan importante Organismo Internacional?
A la vista de las circunstancias y los hechos en nuestros días, tal vez deberíamos prestarle más atención a los profetas:
- EDGAR CAYCE.- Predijo para esta época: erupciones volcánicas, emersión de tierras tanto en el Atlántico como en el Pacífico, trastornos geológicos en el Polo Norte y en el Polo Sur y gigantes desplazamientos de continentes que traerán grandes cambios climáticos.
- ELENA ROERICH.- Profetizó en 1934 lo siguiente: “nuestro planeta está llegando a un estadio muy peligroso, sin duda su periodo más crítico. Se producirán cataclismos parciales en los próximos decenios. Estos trastornos cósmicos serán el resultado del cambio de inclinación de la Tierra sobre su eje.
- CONAN DOYLE.- Con el seudónimo de “CHEIRO”, anunciaba esto: “Los volcanes del mundo entero apagados volverán a su actividad, oleadas de fondo y ciclones causarán enormes estragos”
- NOTRADAMUS.– Más lejos en el tiempo, este célebre vidente le escribió a su hijo César en 1555 una carta en la que dice: “He compuesto libros de profecías conteniendo cada una 100 cuartetas astronómicas de profecías”.
En una de estas cuartetas vaticinaba lo siguiente: “ Descubro que antes de la conflagración universal sobrevendrán numerosas inundaciones y lluvias devastadoras que pocas tierras no se verán cubiertas por las aguas que exceptuando etnografías, todo perecerá”.
¿Acaso no se está cumpliendo ya todo lo anunciado? Los agentes geológicos como los volcanes, terremotos, lluvias torrenciales, sequías prolongadas, etc. Y, en cuanto a la conflagración universal, en la actualidad ya estamos en los 56 países en guerra activa.

ROGELIO BUSTOS (22-11-2024)
