UNA MUJER HECHA A SÍ MISMA,
Artículo biográfico sobre Juana Amador Bravo, gran difusora cultural amante de la PAZ y Derechos Humanos, escritora, pintora…
UN EJEMPLO PARA LAS NUEVAS GENERACIONES
Autora: Ana María López Expósito

Aunque hace un par de años que conozco a Juanita Amador Bravo, concretamente en los años de pandemia de la COVID19, es una persona que no deja de sorprenderme en el día a día por su generosidad, gran difusora cultural amante de la PAZ y Derechos Humanos como se aprecia en su entrega a los demás. El amor a la Literatura nos ha unido y caminamos en paralelo en diversos proyectos literarios. Por ello a continuación les muestro un relato acerca de su vida desde su nacimiento hasta la actualidad. Seguro que la lectura de esta biografía no dejará indiferente a ningún lector.
Juana Amador Bravo nace en Escatrón, (Zaragoza, España), un siete de enero, cuando los hielos y la escarcha hacían rechinar de frío los dientes. Pero había alegría en las calles, acababan de pasar los Reyes Magos y los niños jugaban con los juguetes. Fue un día mágico para sus padres y su primogénita. Creció en un ambiente de cariño y de familia.
Su madre, Ángela Bravo fue principal impulsora en el hábito de la lectura, (era hija del sabio y poeta andaluz, Federico Bravo Calvo. Se dedicaba a escribir cartas para aquellas personas que no tenían en aquellos años otro medio de comunicación ni sabían escribir. Escribía cartas tan bellas, que la persona receptora de las mismas, siempre se ponía contenta y preguntaba: ¿Quién escribía esas cartas tan bonitas? Se crio en un ambiente de lectura y cuentos inventados por su madre en la que ella era siempre la protagonista. A los cuatro años inició sus primeros días de clase como párvula en el colegio privado “Calvo Sotelo” perteneciente a la Central Térmica de luz, donde su padre trabajaba. En aquellos años era la central más grande de Europa.
La pequeña Juanita iba feliz al colegio, le encantaba la convivencia con las demás niñas, pero esa alegría duró poco ya que le detectaron una enfermedad que le marcaría sus hábitos de vida durante algunos años. Tuvo que guardar reposo absoluto y una dieta muy estricta. A su corta edad no entendía el porqué de todo aquello, aparentemente se sentía bien con ganas de jugar. Tenía una herida en un riñón. Su madre llevaba a diario la orina de la pequeña al dispensario para analizar y a la vuelta siempre llegaba con dos sobres sorpresa de tebeos, uno compraba para su hija, el otro se lo regalaba la Señora Avelina, (era la dueña de la pastelería donde los vendían). Juanita era súper feliz con tan sólo ocho años, soñaba con escribir algún día, alguna historia como las que leía, y pensaba que sin leer no podría vivir, para ella eso era la felicidad. Vivió tantas historias de bondad y de amor, que cree que eso marcó su vida para siempre aun sin saberlo.
Los días en cama se hacían eternos, se entretenía leyendo sus cuentos, jugando con las muñecas y los pocos juguetes que tenía que siempre cuidaba con esmero. Ángela Bravo cuando el tiempo se lo permitía aprovechaba para leerle algún cuento o tebeo. Juanita que era muy avispada ponía atención a las letras que su madre pronunciaba y así aprendió a leer con sólo cuatro años.
Sin lugar a dudas Juanita como era una buena lectora siempre encontraba salidas a su vida y a su enfermedad. Como dijo Andrés Maurois novelista y ensayista francés: «La lectura de un libro es un diálogo incesante, en el que el libro habla y el alma contesta». Los libros en Juanita actuaron como abejas que llevaron el polen a su inteligencia y más tarde la convirtieron en una buena escritora, poeta, pintora, diseñadora…
Cuando cumplió los diez años se incorporó de nuevo al colegio. Quería aprender rápidamente todo lo que no había podido hacer antes, y lo consiguió. Era una trabajadora incansable, los deberes para ella eran sagrados y siempre los hacía. La lectura se convirtió en una de sus pasiones. También descubrió que pintar era algo especial para ella. Los sábados en el colegio asistía a clases de dibujo y acostumbraba a dibujar el evangelio que tocaba para el domingo. Así en paralelo fue cultivando las dos aficiones que se irían acentuando con los años. Terminó el colegio con sobresaliente en todas las asignaturas a pesar de que su enfermedad. Siempre que pudo colaboró en el Colegio y cuando hacían convocatoria religiosa en Caspe, participaban distintos colegios de los pueblos de alrededor, Juanita siempre representaba a su colegio consiguiendo matrícula de honor.
Con sólo quince años se cosía sus vestidos y los de su familia. Aprendió corte y confección. Era muy presumida y quería llevar vestidos únicos, no sólo los cosía también los diseñaba. Hubo un tiempo en que quería ser diseñadora de alta costura y para ello, ella, era su mejor modelo. Por aquel entonces a la mujer la preparaban para ser esposa. En su interior siempre se opuso a esta práctica y sabía que la libertad de la mujer estaba en su trabajo e independencia económica. Por ello estudió el Servicio Social, era una especie de curso para aprender cosas prácticas, que servirían en la vida normal de cualquier persona, (desde aprender a cocinar, primeros auxilios, poner inyecciones y sobre ética moral etc.). Aún hoy en día conserva en su poder la cartilla de escolaridad y la del Servicio Social. También hizo varios cursos de mecanografía.
Como era una joven con muchas inquietudes se unió al grupo de teatro que había en una población cercana (Escatrón), con dieciséis años hizo sus primeros pinitos y fue protagonista en algunas de las obras. Los fondos recaudados se destinaban a personas más desfavorecidas o para el “Asilo de las monjas” de Hijar, otra población de la zona. De esta manera tan bonita empezó una vida dedicada al bien social, continuó el homenaje a los mayores del pueblo para Navidad. Todavía hoy los jóvenes continúan con ese especial homenaje, y Juanita suele ser la presentadora.
Algunos años después Dios la llamó al matrimonio, aunque hubo un tiempo en su vida que le rondó por la cabeza y el corazón, estar al servicio de Dios, y todavía hoy a veces se pregunta: Si equivocó su camino. No obstante, acabó casándose y es madre de tres hijos, tres hombres de bien que son su mayor orgullo, comenta Juanita. Durante algunos años se dedicó al cuidado de sus hijos, aunque nunca dejó de escribir. La escritura era una necesidad y un desahogo para su vida. En esa etapa, colaboraba y organizaba actividades para los niños y niñas del pueblo, como fueron: carrozas, belenes vivientes, bailes regionales etc. En paralelo a veces cosía junto con otras señoras para colegios de niños huérfanos o los de Monseñor José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Me comenta acerca de los recuerdos bonitos de aquella época. Tenía veintiséis años, estaba llena de vida y de proyectos. Conserva varios libros, pero hace alusión a uno de ellos que lo considera especial que lleva por título: “Camino”, a pesar de que es minúsculo, encierra un gran valor y como indica su nombre es camino, camino para andar y camino para ayudar a caminar, por eso siempre lo lleva con ella y en los momentos de flaqueza, lo abre por cualquier página y siempre haya respuesta. Como dice “Camino” vamos caminando hacía distintas etapas de nuestra vida. Juanita también aprendió que la independencia económica es importante, porque esa es la libertad y su realización como persona. Eso no impide que podamos ser madres y esposas, eso la reafirma más, en la libertad de elección.

Posteriormente a medida que sus hijos iban creciendo, disponía de tiempo libre y comenzó a trabajar como empresaria, aunque requería mucho tiempo, hizo factible su vida familiar y laboral. Realizó algunos estudios relacionados con su trabajo, y varios trabajos para la iglesia (el Palio, Capa Pluvial, paño umbral y un vestido y manto para la Virgen) cosido y diseñado por ella misma, reafirmando así su labor altruista.
Colaboraba en fiestas y grupos regionales del pueblo, también publicaba poemas en los libros de fiestas y romerías como la de la Virgen de Guadalupe, ganando en alguna ocasión el primer premio. Ahora su mentalidad ha cambiado y es más feliz viendo como se lo dan a otras personas. Durante dos años fue presidenta de la asociación de mujeres “Fuente la Teja”, organizó y participó en teatros, comidas, viajes de convivencia. Se impartieron cursos, Juanita impartió gratuitamente uno de costura.
Fue durante cinco años, Presidenta de la Federación de Mujeres “Comarca Río Tiétar” y potenció la figura de la mujer rural, proyectos y viajes culturales. Ella misma presentaba los proyectos que siempre eran aprobados. Trabajó a su vez con la Excma Diputación Provincial de Cáceres y la Directora del Instituto de la Mujer en Cáceres, que siempre requerían de su presencia en los diferentes actos organizados. Su afición a la pintura al óleo contribuyó a que se impartieran cursos en todos los pueblos de la Federación. Son innumerables los cursos que se llevaron a cabo, teatros, convivencias, carnavales, viajes culturales y un largo etcétera. Le queda la satisfacción de haber trabajado con ilusión y cariño hacía la mujer del mundo rural y haber conseguido lo más importante: “la convivencia durante estos ejercicios en armonía y relajación” algo muy importante para el estrés que la mayoría de las veces es el enemigo principal en la mujer.
Hubo un tiempo en que estuvo más centrada en la pintura y creó varias obras de arte directamente de su pensamiento e imaginación. Siempre tuvo la sensación de que algo superior le agarraba de la mano y pintaba por ella, fue la primera sorprendida…Tuvo la sensación de estar en un mundo mágico muy cerca de esa paz divina que tiene que ser estar cerca de Dios.


A pesar de lo anteriormente expuesto un par de años atrás Juanita empezó a tener la sensación de que estaba vacía, no llegaba a donde quería llegar y aunque presentía que persona y vida iban a tener una transformación, no terminaba de verlo claro, no sabía ni por lo más remoto que el mundo iba a pegar un giro tan grande, que ese iba a ser su cambio y su camino. Comenta que llegó algo a nuestras vidas que nos marcó para siempre, cambió nuestros hábitos y costumbres y de repente llegó lo que llamaron “COVID 19”. Pasó por su vida como una apisonadora y cambió, ¡vaya que sí cambió su vida! Es como si me hubieran dicho lo mismo que a Lázaro: ¡Levántate y anda! y no le cierres la puerta a tus letras, y aquí están sus letras y su yo personal.
Aprendió a conocer a las personas por internet, algo impensable en su forma de ser y mentalidad, incluso hubo momentos en que pensó que tenía dos vidas, una en la pantalla y otra en una casa vacía sin vida. Ella misma nos dice: Mi primer poema en directo fue para la paz y desde entonces todo lo hago por una humanidad en paz. Juanita ha aprendido que la verdadera belleza de una persona radica en su humildad, en su sencillez y sobre todo en su honestidad. He conocido personas maravillosas de las qué aprende a diario, y otras se van quedando en el camino porque no caminan con el mismo paso, y sólo pueden ser compañeros aquellas personas que quieren al prójimo tanto como así mismos, son desprendidos y quieren ver sonrisas en los niños. La Paz es difícil de conseguir, pero nosotros los poetas tenemos el deber y la obligación de luchar por ella, con el arma que Dios ha puesto en nuestros labios, “la Palabra”.
En esta trayectoria empezó como escritora y poeta, ha compartido poemas y relatos de su autoría en varias plataformas A continuación, les muestro un poema de Juanita dedicado a su abuela:
“MUJER RURAL LA LLAMAN”
Mujer, abuela, madre…/y amante en silencio. /Cuando la cama crujía/se ahogaban los besos/y casi sin darse cuenta/aumentaba el puchero./Mientras había ya mozos/los bebés seguían naciendo./Mujer Rural la llaman…/yo la llamo mujer/de todos los tiempos./Y le digo: abuela te quiero,/abuela cuéntame un cuento/y con una sonrisa placentera,/mi abuela me contaba su historia./Era la de una niña que jugaba/con muñecas de trapo./Que se convirtieron en bebés/ de carne y hueso./Mujer Rural la llaman…/yo la llamo mujer/de todos los tiempos./Y aún siendo niña/tenía que vivir aquello /levantarse muy temprano/para avivar el fuego./Calentar agua y leche /lavar a sus hijuelos,/darles el desayuno,/llevarlos al colegio./Mujer Rural la llaman…/yo la llamo mujer/de todos los tiempos./Al amor de la lumbre/dejaba puesto el puchero/y se iba a la era aventar el heno,/para después continuar/
todos los días con el mismo/trajín en silencio. /Mujer Rural la llaman…/
yo la llamo mujer/de todos los tiempos.
En la actualidad decirles que Juanita es Presidenta de CIESART (Asociación de artistas y escritores) en España. Forma parte del Consejo Directivo de Presidencia y es la portavoz del mismo.
Embajadora Cultural y de La Paz en diferentes países. También le han concedido el título de Doctor Honoris Causa en Marruecos, México, Perú… Representante de España en Domingos Poéticos Internacional. Programa dedicado a la Poesía desde Perú. Es conductora en mesas Literarias como: MAILEN LITERARIO INTERNACIONAL desde CHILE. Es Académica de Acilbras (Academia de Ciencias letras y Artes de Brasil) con el número de Académica 820. Directora en España de la Revista América sin Fronteras. Presidenta de talleres literarios para la Mujer en España, de la Academia Mundial de Literatura Moderna Costarricense. Ha recibido premios importantes entre los que cabe destacar: Premio Diamante Rojo año 2021.Premio Intercontinental de Cultura “prof. José Luis Calderón Vela”. Reconocimiento Intercontinental de defensora global de La Paz y los derechos humanos. Por la Confederación Mundial Literaria Plumas y Letras del Curumaní. Premio Internacional de Poesía “Dr. Rafael Luna García”. Premio “MACHU PICCHU” Cusco- Perú Creatividad y Magnificencia Literaria. PERGAMINO DE ORO segunda edición. Premio Nelson Mándela a La Paz. Reconocimiento de Gestor Internacional de Paz Diploma de Dama de Paz. Premio Universal Filantropía de Poetas Intergalácticos…Ha publicado dos libros de leyendas o cuentos y uno de Poesía y relatos. Entre los proyectos inmediatos que se encuentran en vías de publicar nos encontramos con el poemario “AMANECER SIN TI” y la novela “LA OTRA VIDA, LA DE LA CALLE LAS ARMAS”. Sin duda estos logros le sirven como aliciente para continuar trabajando culturalmente y por La Paz.

Gracias Ana María López Expósito, por esta especial entrevista que me has hecho, ha sido para mí muy gratificante verme reflejada por tu pluma, esa pluma con sentimiento y creatividad que utilizas en tus entrevistas.
Que sigas escribiendo durante mucho tiempo en esta magnífica Revista Cultural
«GRANADA COSTA»
Juana Amador Bravo
Una gran mujer. Ella es Juanita Amador Bravo, luchadora como pocas, gran gestora cultural, excelente compañera, escritora, pintora, diseñadora siempre dispuesta al lado de los desfavorecidos. Gracias por haber permitido hacer esta entrevista.