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IV ENCUENTRO CON EL GATO CASIMIRO PAYÁ

Durante los meses de julio, agosto y septiembre el gato Casimiro ha estado ausente en sus apariciones. En octubre se ha dejado ver. Le he preguntado si había estado de vacaciones y no me ha contestado, le habrá parecido estúpida la pregunta. Me he ruborizado intensamente. Ha sido una pregunta tonta. No acierto a imaginar si en un lapsus de debilidad mental y en un intento de demostración de superioridad intelectual hubiera dicho: “el dinero público no es de nadie”, “la Tierra no pertenece a nadie salvo al viento” o “los hijos no son de los padres”. Pero lo dejé para otro día y entramos en cuestión.

         Ante el panorama actual que hay en el mundo de catástrofes naturales como son los terremotos, huracanes, volcanes, lluvias torrenciales catastróficas en unos lugares y en otros grandes sequías; hambrunas y miserias; opulencia y despilfarro entre los habitantes del mismo país; las guerras continuas entre los hombres que traen destrucción y muerte, los creyentes y no creyentes se les oye decir: ¿por qué Dios permite estas cosas?

_ ¡Hasta cuándo importunará el hombre a Dios haciéndole responsable con sus injustas quejas, de ser el causante de todas sus desgracias! Sus sentidos y su espíritu están siempre cerrados a la luz y a la razón. Por todas partes se expone a la luz luminosa; cuáles son los causantes de sus sufrimientos y no acierta a distinguirla. Las ruinas de los pueblos desaparecidos y la misma naturaleza ofrecen permanentes y elocuentes lecciones, pero son incapaces de aprender y continúan cometiendo los mismos errores y se atreven  a acusar a Dios como responsable de sus infortunios. Con el paso de los siglos los hombres han avanzado, cada vez más, en perversidad e hipocresía. Cuando tú te comes una simple manzana, te has preguntado cómo se ha formado, qué secretos misterios hace que el árbol la produzca.

         Los cielos no han cambiado sus leyes, la Tierra, el Universo entero están regidos por unas leyes constantes y generales que no pueden quebrantarse sin invertir y trastornar el orden general o particular que son las Leyes de la Naturaleza. Su infracción va seguida de una pena, su observancia, una recompensa. El hombre está violando continuamente estas leyes, y en el mundo moderno con mucha más intensidad y, por tanto, está sufriendo las consecuencias.

Casimiro

-¿Acaso no se encuentran los fenómenos naturales sometidos a la omnipotencia de Dios como son los terremotos, volcanes, huracanes, etc que llevan la destrucción y la muerte a los lugares donde se producen?

– Ya te he apuntado que existen desde el principio unas leyes universales que lo rigen todo. La Tierra es un elemento vivo que está en continua transformación. Al hombre le ha dotado Dios de instinto, inteligencia y razón para preservar su vida, pero el hombre es contumaz y espera siempre milagros. Te remito a que leas el capítulo 7, versículos 24-27 de San Mateo que habla sobre el hombre prudente que edifica sobre roca y el necio que edifica sobre arena: “cayó la lluvia, vinieron las tormentas, soplaron los vientos y dieron sobre la casa”. La edificada sobre roca permaneció en pie; la construida sobre arena cayó”.

         No es la venganza ni de la dejadez de Dios lo que ocasiona desgracias y sufrimientos a los hombres sino su imprudencia y su necedad.

En cuanto a las lluvias torrenciales en unos lugares y sequías en otros,  ¿acaso no siguen vigentes las Leyes del Universo, debe Dios trastornar el equilibrio del mundo? Vuelvo a repetirte que son los hombres los que violando las leyes del cielo y de la tierra traen todas las desgracias. Destruyen toda clase de vegetación, tanto terrestre como marina, intoxican y contaminan los ríos, las fuentes, lagos incluso los mares, es decir, destruyen todos los elementos estabilizadores de la tierra… su necedad, egoísmo, ambición, ignorancia de algunos y la pasividad vergonzosa de la mayoría.

Estamos en la era de la ciencia y la técnica, capaces de llegar a la luna y a otros planetas como Marte, con la Misión MARS 2020 de la NASA que despegó de Cabo Cañaveral (Florida) a finales de julio del año pasado. También están los hombres interesados en construir armas de enorme poder destructivo, pero no crear nada para preservar y administrar la Tierra que le asignó la Divinidad. Incluso son incapaces de apagar los incendios que están arrasando la Tierra.

     Me hablas de las guerras de los hombres como si fuera el que las origina. El origen de los males de todas las sociedades son la IGNORANCIA, la codicia, la soberbia, la vanidad y todos los vicios de los hombres y de sus gobiernos que quebrantan  (lo repetiré continuamente) las Leyes de la Naturaleza. Están infringiendo permanentemente la moral individual y la moral de las sociedades. Por la ignorancia y la codicia ha tomado el hombre las armas contra el hombre, la familia, la tribu contra la tribu y la tierra se ha convertido en un teatro de discordias, sufrimiento y de latrocinio, de sangre, destrucción y muerte. ¿Sabes cuántas guerras están activas en estos momentos en el mundo? Hay 64 y los muertos son millones y la destrucción y envenenamiento de la atmósfera terrible.

         Por la ignorancia, la mentira y la codicia han fomentado una secreta guerra en el seno de cada Estado y se han desunido entre sí a los ciudadanos imponiéndose el despotismo político. Y en una sociedad así el astuto, el atrevido, el depravado, el canalla, el irresponsable y cualquier patán se hace con el poder y las naciones se extravían en un caos de calamidades, pues desnaturalizan las ideas con la mentira y ya no saben distinguir entre el bien y el mal, lo justo de lo injusto, la virtud del vicio.

– Le interrumpo en su negra exposición y le pregunto si este mundo es como dice la oración católica: “un valle de lágrimas” en el que estamos “gimiendo y llorando”. Le cito el capítulo 3, 17-18 del Génesis: ”Por ti será maldita la tierra. Con trabajo comerás de ella todo el tiempo de tu vida y te dará espinas y abrojos”. Casimiro me mira fijamente con pena y después de un largo silencio me dice:

– ¿Tú te imaginas a Dios maldiciendo su Creación? Cuán equivocados estáis los hombres. Fray Luis de Granada, el cantor de la Naturaleza al contemplar la maravilla de la Creación hace una espiritual  lectura de ese gran libro de la Naturaleza y dice así: “Todo este tan perfecto teatro, poblado de …

         Como otras veces la imagen del gato Casimiro desapareció cortando la conversación sobre lo que iba a decir Fray Luis de Granada. También se quedaron sin respuesta las preguntas que tenía sobre lo que está ocurriendo en España en estos tiempos: la religión, clero y su silencio, sobre los ataques al idioma español y el silencio y pasividad de los llamados intelectuales, y de la Real Academia Española con su lema: limpia, fija y da esplendor. Y también deseaba preguntarle sobre la acusación americana y otros países de genocidas y destructores de culturas ( Ada Colau les hubiera llamado fascistas) porque se corre el riesgo de que los saquen de sus sepulturas, pues están enterrados en la Capilla Real de Granada y, ya se sabe, en Granada todo es posible y el Gobierno de España ya tiene experiencia en estos asuntos.

ROGELIO BUSTOS

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