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Hablando con… Antonio Cantero, pintor malagueño

Hoy, 15 de julio de 2020, nos encontramos en la sede del periódico Granada Costa, a la que ha acudido el reconocido pintor malagueño Antonio Cantero, que ha accedido a concedernos una entrevista y así poderlo conocer en profundidad.

P: Hagamos, en primer lugar, una introducción del hombre que firma como A. Cantero.

R: Mi carrera como pintor empezó por inspiración. Primero como un hobby que me llamaba la atención por esa huella mágica que deja el lápiz sobre el lienzo. A los 16 años empecé a estudiar en Málaga Bellas Artes, concretamente en la Plaza de la Merced, en Artes y Oficios.

P: Entonces, tú no te consideras un autodidacta.

R: No, no, yo pienso que los autodidactas no existen. Creo que alguien que entra a un Museo, como es por ejemplo el Prado, ya no es un autodidacta. A mi forma de ver, la pintura se transmite mirándola, y se comprende observando cómo otras grandes personas han realizado trabajos.

En mi caso, tuve que dejar los estudios por mor del trabajo. Pero continué la preparación con un profesor particular, Juan Baena, que ha enseñado a muchísimos pintores malagueños muy buenos. Por tanto, mi formación proviene de la observación mencionada y de los profesores, como Luis Bono, por citar alguno más.

P: ¿Dentro de qué línea artística te encuentras más a gusto?

R: A mí la pintura que más me gusta y me motiva es la del Siglo XIX. Había una escuela concretamente, que llevaron de Valencia a Málaga autores como Ferrandis o Simonet, y que llamaron los malagueñeros. De esta escuela salieron una serie de pintores para mi entender, buenísimos, y esa es la pintura que más me emociona: una gran cantidad de pintores que tienen el realismo por bandera, pero con una ejecución rápida, espontánea, realzando la luz… Ahora, con tantas tendencias y formas de entender el arte, cada uno coge la que más le agrada y con la que más se identifica.

P: Gustos aparte, ¿te has especializado en alguna temática, como paisajes, bodegones, retratos…?

R: A mí me gusta pintar de todo. Pero sí que me estoy inclinando hacia el paisaje, ya que se está convirtiendo en mi forma de vivir de la pintura gracias a diversos concursos o certámenes de pintura al aire libre que convoca la Administración.

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P: Entonces, ¿podrías decir que la pintura es tu forma de ganarte la vida?

R: Pues sí, gracias a Dios, sobrevivo mediante esto que tanto me gusta, que es la pintura. También trabajo en un taller de formación ocupacional, donde doy clases de dibujo.

P: ¿Y qué tipo de estudiantes tienes allí?

R: De todos los tipos, desde niños con muchas ganas de aprender hasta jubilados o prejubilados que ven en la pintura algo nuevo y refrescante en lo que enfocarse. Unos quieren aprender a pintar, otros quieren echar el rato… Pero lo que sí tengo clarísimo, es que el que quiere de verdad aprender a pintar, primero lo pongo a dibujar, porque en el dibujo prácticamente reside la esencia de la pintura.

En cuanto a los jubilados, son personas que no se conforman con su situación actual y tienen unas peculiares inquietudes, formas de enfocar… Y claro, como la pintura te causa una serie de ocupaciones e inquietudes diferentes a los que normalmente tenemos, hay médicos que incluso la recomiendan como terapia.

P: Antonio, ¿tú crees que es cierto que un pintor ve cosas que otra persona no ve?

R: Yo diría que no, que todas las personas ven lo mismo. La clave estaría, por ejemplo, en aquellas personas que se sientan en un parque y no se aburren, y eso lo consiguen mediante la observación. Hay que hacerle al modelo una serie de preguntas y también escuchar sus respuestas. Preguntas como, ¿cómo eres de grande respecto a lo que te rodea?, ¿cuál es tu verdadero color? En ese diálogo prácticamente mudo es donde se encuentra la respuesta de la pintura.

P: A lo largo del año, podemos observar diversos cambios en el paisaje. ¿Hay alguna época o lugar que te guste más pintar?

R: Yo lo que busco son luces y sombras, me da igual el resto. Esa bella armonía es lo que más me gusta representar. Da igual que sea un día nublado o un día con sol, porque cada uno encierra su belleza cuando le preguntas.

Leonardo Da Vinci recomendaba mirar los desconchones de las paredes y decía que allí aprenderíamos a ver grandes batallas. A veces, el cerebro es tan poderoso que, ante pequeñas insinuaciones, es capaz de dar con una forma. Por eso decía aquel crítico de arte que el cuadro tenía que empezar siendo cuadro y terminar siendo mancha, y que esta mancha hablara al espectador, porque a veces lo queremos dar todo tan hecho y poner tanto detalle, que no dejamos lugar a la imaginación de este.

P: ¿Qué recomendarías a alguien que empieza por primera vez en este arte?

R: Que pinte mucho, y que lo disfrute. A veces el problema de la pintura es que se quiere empezar y hacer cuadros dignos de museo… y eso está al alcance de poquísimas personas. Hay que hacer cosas que te dejen satisfecho a ti mismo. También le diría que no se angustie, porque muchas veces las personas empiezan con una meta tan lejana que se piensan que no es para ellos, que no van a llegar nunca… o reciben una crítica y se vienen abajo, pues no, simplemente seguir adelante y querer lo que se hace.

P: Entonces, lo importante es disfrutar.

R: Sí, disfrutar del trabajo, porque ya decía Camilo José Cela, que la inspiración no existe, solo existen horas de trabajo, de las cuales unas se cogen y otras se desechan.

P: ¿Y cómo vincularías tú la pintura con la poesía?

R: Pues yo creo que están muy ligadas. Ambos parten de un sentimiento, o una realidad, que probablemente se podrían expresar de una forma muy simple, y, sin embargo, ambas artes logran transmitirlos de una forma elaborada y bella.

P: ¿Tu pintura ha servido alguna vez de inspiración para poesía?

R: Podríamos decir que sí. En una ocasión un amigo poeta me preguntó si me gustaba mucho la pintura, y yo le dije: “a mí de la pintura me gusta hasta el olor del aguarrás”. A lo que me contestó que, si eso lo hubiera dicho Picasso, esa frase sería famosa. A raíz de ello compuso una poesía preciosa con aquella frase.

P: ¿Ha habido poetas que cojan tus pinturas para ilustrar libros?

R: Así es, tanto dentro como en portada. Por ejemplo, mis obras están en un poemario de Pedro Carrillo, son portada de un libro sobre los inmigrantes, en la Casa de Melilla cogieron cuadros míos unos cuantos poetas para su libro. Así que por fortuna sí, los escritores me han tenido en cuenta para ilustrar sus obras.

P: Muy bien, has dicho antes que has participado en muchos certámenes de pintura al aire libre.

R: Así es, participo en muchos de estos certámenes. De hecho, este sábado, once de julio, tuve la suerte de ganar el primer premio del Noveno Certamen de pintura rápida en Güejar Sierra con un óleo pintado sobre madera con un formato de 80×50 cms.

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P: Tienes también bastante pintura de Granada. ¿Se debe a estos certámenes?

R: En este caso no. Esto se debe más bien a que he trabajado mucho con una galería de Granada, la Galería Van Gogh, con la que trabajé mucho hasta que se jubiló el dueño y por eso tengo bastantes cuadros de la zona. Aparte, he trabajado mucho en Granada porque es un sitio del que me encanta todo, y también es cierto que me pilla muy cerca de Málaga y Antequera.

P: ¿En qué zonas de la geografía española has participado en certámenes?

R: Normalmente hago desde Madrid hacia abajo. Voy a Murcia, Valencia… Esta parte es muy rica en concursos. En Granada también tenemos uno muy bueno, que es de la Caja Rural de Granada. En Montefrío se convoca uno el dos de agosto… Lamentablemente este año, a causa del Coronavirus está la cosa más apretadilla.

P: ¿En qué situación dirías que se encuentra la venta de cuadros? No sólo ahora, sino en los últimos cuatro o cinco años.

R: Van cambiando los gustos y las tendencias: Antes había una serie de personas que se inclinaban más por la figuración y ahora se inclina más por la abstracción… Yo me remito a lo que me dijo mi maestro, y es que hay que pintar “como el corcho”, ¿y eso que quiere decir?, pues que hay que pintar bien, porque el corcho, por mucho que lo hundas, tarde o temprano sale a flote.

P: ¿Dirías que hay que mantener una línea?

R: Diría que es un atraso estar cambiando de estilo constantemente. Ya es difícil conseguir un estilo como para cambiarlo y empezar de cero. Tienes que perfeccionar uno y darle tu impronta, poner tu sello.

P: A la vez que realizamos esta entrevista, estás pintando los famosos molinos de Mallorca. ¿Has estado pintando alguna vez allí?

R: No he tenido la suerte de estar allí presencialmente, pero sí que he pintado sus paisajes mediante encargos, gracias a fotografías.

P: Pues en esta ocasión estás pintando los molinos de Mallorca, que se usaban con anterioridad para sacar el agua del subsuelo, bien para uso de regadío, bien para consumirla. Actualmente se encuentran abandonados en su gran mayoría, ya que gracias a otros avances es más sencillo conseguir el agua. La fotografía en la que te basas fue tomada por el matrimonio José Tamayo y Fernanda Llabrés, miembros de una Asociación que busca que estos molinos pertenezcan al patrimonio artístico y cultural de Mallorca. Antonio, también nos querías hablar de los cursos de pintura que realizas en verano.

R: Concretamente tengo ahora unos cursos de verano de inicio a la pintura al natural, que imparto en Casabermeja. Allí explico cómo me enfrento yo directamente al modelo, cómo trabajo, el enfoque que le doy… El primero es ahora en julio y hay otros dos en agosto.

P: ¿Y qué tienen que hacer los interesados para apuntarse a esos cursos?

R: Lo primero que tienen que hacer es tener ganas de ir, y lo que pueden hacer es contactar conmigo por teléfono al número 669 661 505 para que yo les dé más información. se tratan de cursos de tres días con un coste de ochenta euros el curso entero. Explico un poco de teórica, aunque no me pongo muy pesado con eso, y les oriento mientras ellos pintan.

P: ¿Qué horarios tienen esos cursos?

R: Empieza a las diez de la mañana hasta las dos de la tarde. Luego nos vamos a comer a un bar que tenemos cerca y nos pone unos menús muy buenos, para volver al curso desde las seis de la tarde hasta las nueve de la noche.

P: ¿Qué número de alumnos admites en tus cursos?

R: Admito a unos diez-quince alumnos por curso. Con este número de alumnos me manejo bien, con la teórica por la mañana, hablo de cómo se descompone el color, cómo se analiza, cómo se amortigua… También hablo de la importancia del dibujo, porque como ya digo, es la base de todo lo demás. Hablando de esto, me gustaría recomendar el libro Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro de Betty Edwards, ya que incluye ejercicios muy buenos.

P: ¿El curso de julio está ya completo o pueden llamarte?

R: El de julio está ya casi completo, aunque quizás estemos a tiempo para unas últimas incorporaciones.

P: Genial Antonio, llegados a este punto, sólo me queda preguntarte si hay algo más que quisieras decir.

R: Realmente, me gustaría dar ánimos a quien se quiera iniciar. La pintura es un arte con un progreso lento, pero a la vez satisfactorio. Por eso no hay que agobiarse, sino seguir intentándolo. Como dice el refrán: “Zamora no se conquista en una hora”.

 

Carlos Álvaro Segura Venegas

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