Pedagogía y salud se dan la mano
Las enfermedades infantiles suscitan preocupaciones, angustias y desconfianzas en los niños y sus familias. Desestabilizan la situación de “normalidad” y provocan pérdida de seguridad. Ya que los diferentes grados de afección pueden dar lugar a diversos niveles de dependencia de tratamientos e ingresos en centros hospitalarios influyendo de manera directa sobre los estados de ansiedad. No olvidemos que las diversas patologías que conllevan ingresos en centros hospitalarios aumentan de manera notoria la intranquilidad del entorno cercano al niño, convirtiéndose en una experiencia compleja que puede causar desorientación ante el nuevo contexto en el que se encuentra. La finalidad última de todo ingreso es asistir y curar al niño -o paliar en casos de patologías crónicas o estados terminales- para ponerlo en situación de realizar una vida lo más normalizada posible, en función de las características, desarrollo, secuelas, restablecimiento -parcial o total- derivadas de la enfermedad. Al mismo tiempo que velar por la salud afectiva y emocional que acompaña el proceso de mejoría global.
| “La atención educativa ha de estar donde esté un niño, y es responsabilidad de todos el bienestar y la calidad de vida que podamos ofrecerle en sus momentos más difíciles” |
Du
rante la estancia de los niños en un hospital intervienen multitud de elementos que determinan su actitud: cambios en el ritmo diario, temores, aprensión hacia lo desconocido, dolor… agravados por la separación de su ambiente habitual. Todo ello hace necesario un proceso de adaptación al ambiente del hospital, un lugar en el que están sujetos a la atención del personal encargado de la recuperación de su salud. Se considera el ingreso hospitalario como un fenómeno sistémico en el que se ha de tener presente todos los agentes que inciden en él y potencien el paso de “paciente” a “ser activo” durante su estancia hospitalaria. El niño hospitalizado ha de ser tratado como niño y como persona, no se ha de confundir “al niño con la patología”. Por lo tanto, se ha de tratar al niño como un “ser” que en un tiempo de su vida, más o menos largo, crónico o terminal, sufre un proceso de enfermedad.
Se entiende salud como “el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (OMS). Por lo que se considera necesario un proceso de educación integral, para ello es imprescindible dotar de estrategias el entorno hospitalario en el cual se encuentra inmerso, ofreciendo herramientas que ayuden a mitigar los efectos y carencias que generan las patologías a nivel personal, familiar, social y emocional.
Para paliar los efectos negativos sería conveniente considerar:
Castillo (2004)
La Carta Europea del Niño Hospitalizado sienta los principios de atención, cuidados y necesidad educativa del niño enfermo, siendo la aplicación de estos principios responsabilidad de las diferentes administraciones estatales pudiendo resumirse en los diferentes principios expuestos a continuación:
| Principios que rigen la Carta Europea |
Los niños serán hospitalizados sólo en el caso de no poder recibir los cuidados que precisan, y en las mismas condiciones en su casa o en un consultorio. |
| A todos los padres se les deberá ofrecer alojamiento, así como la ayuda y el ánimo necesarios para permanecer junto a su hijo a lo largo de todo el ingreso. |
| Los padres no deberán afrontar gastos extras ni sufrir una reducción de sus ingresos. |
| Con el fin de participar en el cuidado del niño, los padres deberán ser informados sobre las rutinas de la planta y animados a participar activamente en la experiencia hospitalaria de su hijo. |
| Se ofrecerán las medidas para reducir su estrés físico y psicológico. |
| Los niños y sus padres tendrán el derecho a ser informados de manera apropiada a su edad y grado de comprensión. |
| Los niños y los padres tienen derecho a ser informados y participar en todas las decisiones relativas al cuidado de su salud. |
| Cada niño será protegido contra los tratamientos inútiles y los experimentos médicos. |
| Los niños serán hospitalizados junto a otros niños con las mismas necesidades evolutivas y no serán ingresados en plantas de adultos. No habrá restricciones de edad para los visitantes de los niños hospitalizados. |
| Los niños tendrán plenas oportunidades para el juego, las actividades recreativas y educativas que sean adecuadas a su edad y características, así como a estar en un entorno diseñado, amueblado, atendido y equipado en función de sus necesidades. |
| Los niños serán atendidos por personal cualificado, con una formación y unas aptitudes que les permitan dar respuesta a las necesidades físicas, emocionales y de desarrollo tanto de los niños como de sus familiares. |
| La continuidad en la atención deberá estar asegurada por el equipo que cuida al niño. |
Los niños deberán ser tratados con tacto y comprensión, y su privacidad respetada en todo momento. |
La atención educativa es uno de los elementos a tener muy en consideración. La educación, en este ámbito, es un proceso sistemático de adaptación, interiorización, aplicación de nuevos conocimientos o ampliación de destrezas ya adquiridas. El hospital no ha de fragmentar el proceso educativo, sino muy al contrario, ha de ofrecer los medios para que el tiempo de ingreso sea un espacio de aprendizajes en beneficio de la atención integral del niño. La UNESCO refuerza la idea educativa integral sobre la base del derecho a potenciar las capacidades y el desarrollo de las personas.
La escuela en el hospital ha de ser una puerta de conexión con todo lo conocido, siendo necesariamente inclusiva y adaptada no sólo a los diferentes ritmos de aprendizajes, sino también a las distintas situaciones personales y de salud en la que se encuentra el paciente pediátrico, y a la vez, herramienta para continuar con su proceso e itinerario educativo, tanto en el entorno hospitalario como al volver a su escuela de referencia.
En base a la “Educación Integral del niño”, con el objetivo de atenuar las carencias que emanan del ingreso hospitalario, se ha de partir de la implicación y coordinación del personal médico-sanitario-pedagógico, el cual ha de aportar una actitud positiva al proceso educacional proporcionando un entorno rico y motivador.
Los objetivos de ayuda emocional han de estar muy presente en toda actuación pedagógica, ya que facilitan la disminución de las vivencias negativas que experimentan los niños y sus familias al estar hospitalizados. La intencionalidad es aportar elementos que mitiguen, en la medida de lo posible, el estrés psíquico y afectivo que genera la estancia hospitalaria, fomentando actitudes que orienten hacia la creación de relaciones de confianza y seguridad.
El concepto de pedagogía hospitalaria se enmarca en la atención educativa a niños hospitalizados o que requieran atención domiciliaria. Debido a su proceso de patología, esta disciplina ha supuesto para el niño en situación de enfermedad, el reconocimiento de la necesidad de un trabajo interdisciplinar que conlleve a la educación global. |
La pedagogía hospitalaria favorece, dando respuestas, a la diversidad y necesidades educativas que presentan los niños enfermos. Siendo efectiva en cuanto se manifieste significativa y constituya un elemento reductor de los efectos negativos que un proceso de internamiento hospitalario produce. El hecho educativo se ha de impregnar, por una parte, de los elementos propios de la enseñanza escolar, de las actividades complementarias de ocio, lúdicas y las estrategias a nivel psicopedagógicas que conlleva el entorno donde se realiza el acto de educar. El necesitar permanecer en la habitación por motivos derivados de la propia enfermedad durante el ingreso o parte de él, no ha de implicar desatención. Desde el momento del internamiento los padres, o tutores han de estar en contacto con el docente, que en función del estado en el que se encuentra el niño ha de poner a disposición el recurso educativo como elemento integrado en el servicio de pediatría.
La atención educativa se ha dar en el lugar donde se encuentra el niño enfermo.Si un niño no puede asistir al aula, el aula se desplaza donde esté el niño. La pedagogía hospitalaria no es un espacio físico concreto, sino que al referirnos al aula hospitalaria hacemos referencia al espacio educativo donde se encuentre el niño. Habitación / espacio de ubicación. |
En los orígenes, la atención educativa en los centros hospitalarios era vista desde elementos de “caridad” hacia los niños. Hoy se plantea como una responsabilidad en función del mismo derecho a la educación. La escuela para todo niño es una parte esencial de su proceso de educación y un contexto de relaciones que va más allá de situaciones cognitivas. Por tal motivo, los niños manifiestan que echan de menos el contexto que envuelve el marco de educación al estar separados de ella (compañeros, amigos, deberes…).
| La atención a la diversidad es la base del proceso de equidad deseable en la atención integral del niño enfermo hospitalizado. |
La atención pedagógica ha de fundamentarse, en el acercamiento a la situación que padece el niño hospitalizado, dándole el apoyo emocional que conlleve a disminuir las consecuencias negativas producidas por la enfermedad. Hay que animarle a la continuación educativa, con la finalidad de reducir las carencias escolares y de propiciar un espacio de ayuda a la normalización.
Todo aprendizaje que nace de los intereses de los niños se hace significativo y son tomados con ilusión, reforzando la continuidad por el aprendizaje. La pedagogía hospitalaria se considera una puerta abierta hacia su continuidad educativa y su bienestar. |
La creación de las denominadas aulas hospitalarias son la puesta en práctica del derecho educativo y de la necesidad de trabajar por la calidad de vida del niño hospitalizado uniendo esfuerzos. Las aulas son unidades docentes ubicadas en centros hospitalarios, nacidas de la necesidad de resolver los problemas de escolaridad de los niños, que a causa de sufrir enfermedad han de permanecer un periodo más o menos largo ingresados en el hospital. Estos dispositivos ayudan a identificar las demandas educativas que presentan los alumnos. Para ello se han de establecer protocolos de actuaciones y redes de colaboración, para dar continuidad al proceso educativo del niño:
- Compensando deficiencias.
- Facilitando la inclusión escolar.
- Salvando la marginación escolar/social.
- Favoreciendo la serenidad.
- Paliando las situaciones de estrés.
La metodología por la que se han de regir las aulas hospitalarias, han de estar fundamentadas en principios globalizadores, personalizados, participativos, significativos, socializadores y flexibles, siendo imprescindible que las actividades propuestas estén adaptadas a los ritmos que marque su condición de niño hospitalizado (pruebas, tratamientos y estados de salud).
El espacio educativo deberá estar dotado de un clima de confianza que favorezca la tranquilidad, la seguridad y la autoestima. La atención educativa en el hospital se ha de realizar en el lugar donde se encuentre el paciente pediátrico, no se ha de entender como un contexto físico-espacial, sino como un ir hacia el niño. La entrada de un nuevo alumno a clase ha de estar rodeada de un clima agradable y de confianza, haciendo que se encuentren a gusto y con ganas de asistir al aula hospitalaria siendo un espacio para la creación de vínculos que desarrollan y afianzan las relaciones con sus iguales. Se ha de contemplar la realización de actividades curriculares y actividades que ayuden al pleno crecimiento personal, emocional e intelectual. Las actividades propuestas en las aulas han de ser significativas para el alumno:
- Adaptadas y flexibles a las características que presenten durante la estancia de permanencia en el hospital.
- Han de fomentar las interrelaciones con el entorno y vinculación con el centro de origen del alumno.
- Basadas en los trabajos y actividades previstas en el itinerario educativo del alumno e intereses.
- Potenciando el trabajo individual y grupal con los compañeros del aula.
El aula hospitalaria ha de presentar propuestas educativas diversas, destacando actividades donde el niño esté en contacto con otros niños o contribuyan a mantener vínculos fuera de hospital. Los programas telemáticos educativos, las nuevas formas de interrelación que la red ofrece, han de ser un recurso aprovechable dentro del contexto de las aulas hospitalarias.
La implantación de las nuevas tecnologías facilita al alumno hospitalizado el contacto con su centro de referencia de manera sistemática, siendo un elemento clave que ayuda a paliar el aislamiento producido por el ingreso del niño en el hospital. Esto le permite incrementar de manera notable la comunicación con el tutor y los compañeros del centro de referencia, repercutiendo en los vínculos con su entorno conocido.
En la tesis doctoral: Aula hospitalaria calidad de vida, estudio realizado en el Aula Hospitalaria Dr. Antoni Cambrodí del HUANV por la Dr. Toñy Castillo quedó contratado que los alumnos encuestados hablaban de la importancia de seguir en contacto con sus amigos del colegio de referencia mediante el correo electrónico. Y lo positivo que los niños ingresados pudieran hacer los mismos trabajos que sus compañeros del centro de origen, comunicándose con ellos vía e-mail. Para ello es imprescindible una buena coordinación con los profesionales de los diferentes centros educativos contemplándose en las aulas actividades telemáticas que favorezcan el universo de interrelaciones.
El asistir al aula hospitalaria beneficia la implicación educativa del alumno, que no se ve desconectado del trabajo que sus compañeros realizan en el centro ordinario. Por tal motivo valoraron en el estudio de manera positiva el poder comunicarse con sus compañeros del colegio de referencia y mantener la conexión con los tutores para realizar sus tareas escolares.
Quedando expuesto que: El factor afectivo-social que envuelve al niño en situación de ingreso, ha de ser rico y aportarle elementos de seguridad y bienestar. El hecho de manifestar en sus respuestas que les gusta el aula del hospital, lleva implícito que se encuentran en sus dependencias tranquilos y contentos, por lo cual destacaríamos que el espacio educativo se presenta para el niño como un contexto de serenidad dentro de su estancia hospitalaria.
Los niños ingresados manifestaron que se sentían mejor al poder asistir al aula hospitalaria, ya sea estando en el aula in situ o formando parte de ella trabajando desde las habitaciones, realizando en la medida de lo posible las mismas actividades que sus compañeros en su centro de referencia.
La actuación pedagógica hospitalaria es para los niños un lugar de desconexión de sus preocupaciones de salud. Los niños están inmersos en un espacio educativo que es una de las bases de conductas normalizadas. |
La creación del ambiente apropiado, el incentivar a los niños y el dotarlos de condiciones que ayuden a sentirse cómodos y potenciados, hace que suba el nivel de autoestima y den como respuestas actitudes positivas hacia la asistencia al aula hospitalaria y repercusiones favorables en su estado anímico.
El docente hospitalario ha de ser un guía y orientador del proceso educativo del niño, así como bisagra entre el entorno hospitalario y la escuela de referencia. Entre sus funciones ha de estar:
- La educativa: fomentando la continuidad escolar.
- Compensadora: creando elementos que favorezcan la situación del niño en su proceso, en base al principio de
- Preventiva: paliando los posibles desfases educativos por la condición de niño enfermo.
- Terapéutica: creando un clima de confianza y seguridad en beneficio de su salud emocional.
- Normalizador: ofreciendo recursos al niño y su familia de serenidad e introduciendo actividades de conocimiento del entorno en favor de la seguridad emocional del niño.
- Integradora: favoreciendo el ambiente de respeto, convivencia y coordinación con las personas que inciden en el tratamiento y recuperación del niño.
La familia del niño ha de estar informada de los objetivos, actividades y finalidad de la atención educativa en la cual está inmerso el niño, de tal manera que participen de dicha tarea educativa y se conviertan en agentes que faciliten la atención, evitando sobreprotecciones innecesarias y miedos ante la asistencia del niño a las clases escolares.
El contacto entre el docente y la familia ha de ser constante, explicando las directrices por la cual se rigen la atención y el trabajo que realiza el niño y las actitudes deseables. No olvidemos que las patologías y estados de salud que presentan los niños al llegar al hospital conllevan diferentes tratamientos, y la atención educativa está en función de ellos. La atención educativa se ha de dar en el lugar donde se encuentra el niño enfermo.
Los niños han de ser objeto de atención sistemática -el grado vendrá marcado por su estado de salud-, tanto en la habitación como en el aula.
El docente ha de pasar por las habitaciones de los niños una vez comentado su estado de salud con el equipo médico-sanitario para conocer los niños que pueden desplazarse a las dependencias del aula hospitalaria. El grado de autonomía viene marcado por el nivel de recuperación de salud. Por tanto, los alumnos pueden hacer sus trabajos escolares tanto en las habitaciones como en las dependencias destinadas al aula hospitalaria.
| El aula hospitalaria es un espacio para la creación de vínculos que desarrollan y afianzan las relaciones con sus iguales. |
El trabajo de equipo docente-familia ha de dar, como consecuencia, una corriente propicia que contribuya a la calidad de vida del niño hospitalizado. Por todo ello, la familia ha de ser incluida en actividades formativas, cognitivas y lúdicas a favor del estado emocional, no sólo del niño, sino también del entorno de influencia.
Los padres, al comprobar que sus hijos realizan sus trabajos escolares, amplían conocimientos, efectúan actividades o conocen su enfermedad, mediante unidades pedagógicas adaptadas a sus patologías, y sentir que la atención educativa no es una imposición por encima de la salud, sino una manera de llegar a ella, llegan a implicarse en el proceso.
Los padres/tutores han de observar que sus hijos adquieren situaciones de normalidad durante el ingreso o convalecencia, si constatan que sus hijos adquieren sus compromisos educativos que se sienten tranquilos y motivados en el ambiente escolar, lo cual genera, a su vez, tranquilidad en los padres que observan cómo sus hijos normalizan su vida dentro del hospital. Por lo tanto, el clima cálido y acogedor ha de formar parte, junto con la empatía, comprensión, motivación y refuerzo continuo, del aula hospitalaria.
El estar en contacto con otros niños ingresados en el hospital adquiere gran importancia. La necesidad de estar en contacto con el grupo de iguales, las interrelaciones sociales y las diversas propuestas generadas en el aula son elementos que ayudan a procesos sociales y facilitan la comunicación entre los niños ingresados.
La coordinación entre docente hospitalario y tutor del niño ha de ser constante, elaborando de manera conjunta programas flexibles y apropiados a cada situación (en estancia largas), o bien facilitando el contacto con la escuela de referencia en estancias cortas, en beneficio de mantener la motivación y la necesidad de seguir aprendiendo, para favorecer la inclusión educativa una vez finalizado el internamiento hospitalario.
Para ello es necesario que el equipo que atiende al niño ha de funcionar como una entidad única, en favor de la estabilidad emocional y seguridad del paciente pediátrico, que ha de percibir su proceso de curación o paliación como una unidad en la que cada especialización forma parte del todo deseable para alcanzar o aliviar la recuperación.
Las actuaciones a nivel europeo se rigen por los principios de la atención individual adaptada a la diversidad que presentan los alumnos, con la finalidad de incluir al niño enfermo dentro de las directrices marcadas por los sistemas educativos de referencia.
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La motivación de los niños en el hospital es una constante. La motivación y refuerzo positivo es imprescindible; su carencia haría más complejo el despertar el interés hacia el hecho escolar. Éste es uno de los motivos por el que los niños pasan de ser pacientes pediátricos a alumnos de aula. Al motivar a los niños y darles seguridades, se sienten más incluidos en su proceso general.
El estudio de la Dra Castillo, se desea destacar que el personal médico-sanitario de la planta de pediatría del Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, conoce y recomienda, en su totalidad, la asistencia a clase de los niños ingresados.
Considerando importante en la totalidad de los miembros la necesidad del trabajo pedagógico hospitalario y de las aulas hospitalarias en los centros hospitalarios fundamentando la actuación en que:
- Favorece la interrelación del niño con su entorno durante el tiempo de ingreso.
- Es recomendable para sus pacientes.
- Consideran que el asistir los niños a clase disminuye el estrés.
- Manifiestan que ayudan a la mejoría anímica del niño.
- Facilita la adherencia del niño y sus familias al plan terapéutico.
- Mantienen la creencia de que al asistir a clase los niños se sienten menos enfermos. Lo que conlleva a afirmar que la atención educativa ha de ser un elemento importantísimo y generador de calidad de vida, la pedagogía hospitalaria ha de ser un espacio sin fronteras donde la pedagogía y la salud trabajen de forma unida para dar respuestas a las diferentes situaciones que presentan el niño y su entorno cercano. Ayudando a un mejor bienestar global y facilitando la educación integral del niño. Dra. Toñy Castillo






