AUN HAY CENEZAS
¿Qué fue de aquellas tardes?
¿De aquellas noches de gloria?
Que invaden mi memoria
y aun en mi corazón arden.
¿Dónde están mis sensaciones?
¿Aquellos tan suaves roces?
De tan infinitos goces
los que creaban emociones.
Aquellas dulces caricias
muy sensuales o inocentes,
contactos breves y ardientes,
un cúmulo de delicias.
Ese fuego que ardía siempre,
esos latidos tan fuertes,
el contraste de las suertes,
campo fértil de simientes.
Esas miradas tan claras,
bello lenguaje de empatías
mientras pasaban los días
entre los enamorados.
¡Como acude el recuerdo
de cien amores perdidos!
Gozados, siempre encendidos,
alocados y poco cuerdos.
Noches de lujuria y ardor
que me dejaron cenizas,
llamas que se eternizan
y que aún me dan calor.
Me gusta ver la belleza,
esas mujeres que alumbran,
que me cautivan y turban
mi voluntad y nobleza.
Aun me emociona su tacto,
sus miradas y su gracia,
es la femineidad una magia
y es sentido no muy casto.
Siento vivo e ilusionado
y quiero los besos frescos,
pausados, sin excesos
sintiéndome motivado.
Se me activan los sentidos
ante la vida y sus goces
que ya sabes y conoces
entre placeres vividos.
Hay que gozar cada instante
al calor de leve fuego,
hay que seguir en el juego
con una ilusión constante.
José María Gutiérrez
