La lucha por el poder socialista
Después de los comicios celebrados de primarias por el PSOE, realmente nos han ofrecido una lección de democracia, y no lo que han demostrado los partidos emergentes como Ciudadanos o Podemos. Aunque se llame a la unidad de criterio y es evidente. También la fractura es evidente y las heridas tienen que cicatrizar. Se debe administrar una victoria y también aceptar una derrota. El nuevo liderazgo supondrá una incertidumbre tanto o más para los derrotados.
Porque veremos cómo afecta a la presidenta andaluza. De modo que sale una nueva alternativa con un proyecto que asumirá y se enfrenta con una reestructuración y recomposición del partido. Es digno levantar las ampollas de la moral herida de la humillación, por eso debe levantarse lo antes posible. Pero deben regenerar lo que ha sido tan evidente como una fractura por el control y ambición del poder. Los varones y las élites deberían demostrar que han pasado página y ya no son referentes, y deberían reconocer que se han equivocado con el sentir de la bases de sus afiliados. Ahora se debe negociar pero la rivalidad y la enemistad está clara y es evidente.
El éxito de Pedro Sánchez es impresionante e incuestionable porque ha sido ganador con absoluta mayoría. ¿Pero cómo se le reconoce su victoria apabullante? El caso es que sí o sí, los dirigentes del antiguo aparato fáctico deberán reconocerlo ahora “más que le pesen”.
Aunque no hay nada más patético, que un perdedor no sepa asumir su derrota, tanto respecto a los que lo desarmaron como respecto al desarmado. Parece que todo está urdido por venganzas del ansia de poder. La presidenta de la Junta, Susana Díaz en la reunión de la Comisión Ejecutiva del PSOE de Andalucía en Sevilla, aclaró y dijo que “ya todos estamos con Pedro y, a partir de este momento, se acabaron los bandos. Ahora, lo que toca es arrimar el hombro y ayudar y apoyar a Pedro Sánchez para que cuanto antes, el partido sea la alternativa de gobierno que este país necesita, o para poner el PSOE andaluz a disposición del partido y sacarlo adelante fuerte, unido, coherente, como referente del socialismo para ganar el gobierno y tener un presidente de izquierdas”.
Pero no es creíble. Todo suena a hueco o vacío. Por eso Susana Díaz confía en recortar el avance de los sanchistas en su tierra y se desmarca del resto de Comunidades Autónomas, que sí piensan pactar listas con el líder recién electo secretario general del PSOE.
Así la líder andaluza ya empieza a dar la espalda a la propuesta de Sánchez de presentar listas conjuntas a los congresillos provinciales de este fin de semana, donde se elegirá a los delegados para el Congreso federal. Díaz prefiere que lo peleen otra vez en las urnas de los congresillos provinciales antes que negociar la integración con sus rivales partidarios de P.Sánchez.
En solo dos meses, los socialistas andaluces tendrán que elegir delegados para el encuentro nacional, negociar el modelo de partido y su presencia en la nueva dirección, presentar candidatos de los más afines a sus dirigentes andaluces, hacer sus campañas, celebrar sus respectivas primarias. Susana confirma que se presentará a la reelección; sin embargo el sector crítico ha afirmado, tras conocer la noticia, que esperará para presentar alternativa.
De modo que la conformación y confrontación de la nueva ejecutiva federal está garantizada y en juego, pero luego también habrá pelea interna en el congreso regional del PSOE andaluz, que Díaz ha convocado para los días 29 y 30 de julio, adelantándolo antes del previsto para septiembre. Lo que demuestra que no hay intención de cohesionar a los representantes de su partido sino posicionar y agarrarse bien al sillón del cargo para no perderlo, porque ya no se fían.
Francisco Velasco Rey
